LA ALIMENTACIÓN DEL FUTURO. MITOS Y TIMOS

En los últimos días he recibido, a través de diferentes vías, la campaña de lanzamiento en España de un producto dietético que está despertando cierto interés entre el público target. Hablo de MANA Drink, un producto que viene a ocupar en el mercado un espacio entre los sustitutos de comida. En este caso se trata de una bebida que se puede adquirir, bien en versión líquida lista para tomar, o en polvo para diluir. De momento (y me atrevería a decir que para siempre) únicamente está disponible a través de la web oficial de la marca. Lejos de ser un producto innovador en su concepto, sí es original en lo que a la campaña de marketing y público al que está destinado se refiere.

Aunque también hablaré de ello, lo que me ha hecho dedicarle una entrada hoy no han sido sus virtudes o pecados nutricionales, sino el hecho de que, al igual que algunos alimentos funcionales[1] y suplementos dietéticos, este batido parece evocar una vieja idea que viene a pulular de vez en cuando sobre el imaginario de las nuevas tendencias en alimentación, una idea que me resulta especialmente perturbadora. Se trata de ese halo de comida futurista enriquecida con “meganutrientes” con el que ciertos productos ultraprocesados son lanzados al mercado, sobre todo algunos comercializados a través de canales no tradicionales como internet o la venta directa persona a persona. Productos que tratan de proyectar una imagen de alimentos especialmente nutritivos en base al gran trabajo científico del que hacen gala. La justificación de su consumo suele residir en la infundada idea acerca de la deficiente calidad nutricional de los alimentos actuales, lo que obliga -desde su interesado punto de vista- a suplementar o incluso sustituir parcialmente la alimentación tradicional con estos productos. No estoy hablando, por supuesto, de los alimentos destinados a usos médicos especiales, que poseen una legislación específica; sino de alimentos cuyo destino es cualquier adulto (incauto) con inquietudes alimentarias.

 

 

 

CR es lo que es gracias a los batidos, ¿o no?

 

 

 

 

 

 

[1]Alimentos funcionales: son aquellos alimentos de origen tecnológico que por su composición pueden contener declaraciones relativas a propiedades nutricionales o a beneficios para la salud. Estas declaraciones pueden figurar en el etiquetado y/o publicidad. Aunque no existe una legislación estatal al respecto, estas declaraciones están estrictamente reguladas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés).

 

Claves de la campaña de lanzamiento en España

La compañía que fabrica esta comida líquida es Heaven Labs, una empresa checa. En el comunicado de prensa lanzado en junio y del que diversos medios digitales en España se han hecho eco, el cerebro de la idea, un incansable aficionado a los videojuegos y a la postre CEO de la startup, nos explica como su problema de falta de tiempo para realizar la compra y cocinar le llevó a embarcarse en la búsqueda personal de un alimento único, que le proporcionase todos los beneficios de una comida saludable y nutritiva, pero sin los agobios de tener que perder el tiempo en el supermercado o en la cocina y que, al mismo tiempo, resultase fácil y rápido de comer. Este “visionario” del concepto fast food, a través de una serie de experimentos caseros que consistían en convertir en batido todo aquello que buenamente encontraba en su nevera, con poco o ningún criterio, asegura que,  tras dos meses de pruebas obtuvo una mezcla en forma de bebida con la que sustituyó el 100% de su dieta, manteniendo en todo momento un buen estado físico. Posteriormente, tras otros tantos meses de trabajo con un equipo de químicos y nutricionistas, se diseñó un producto a base de ingredientes naturales (¡cómo no!) y nutricionalmente equilibrado que vio la luz en el mercado en 2014.

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La nevera del CEO de Heaven Labs. Imagen: Flickr

El relato es cuando menos original e interesante. Pensado para captar la atención de ese segmento de personas que consideran las actividades relacionadas con la compra y preparación de alimentos como un tiempo perdido, que podría ser invertido en otras ocupaciones más placenteras o rentables. En España, la campaña de marketing ha ido enfocada principalmente a cautivar a los gamers, personas que pueden pasar gran parte de su tiempo jugando a los videojuegos y que, en determinadas ocasiones, se ven sumergidas en inagotables jornadas de acción, algo que les puede llevar a verse impedidos para ciertos menesteres: como acercarse al microondas a calentar una lasaña precongelada; o realizar acciones de riesgo, como apartar los ojos de la pantalla y dejar el joystick. Hablamos de situaciones especiales que requieren, según da a entender la compañía, de soluciones especiales en lo que a cuestiones alimentarias se refiere.

¿Es un producto innovador?

Este líquido celestial (el maná era el pan que Dios envió a los israelitas en su largo periplo por el desierto) está fabricado siguiendo la directiva europea que regula los productos alimenticios destinados a una alimentación especial. Esta legislación es, a día de hoy, bastante laxa, ya que no profundiza para nada en las características nutricionales que este tipo de productos dietéticos deben tener. Básicamente, las premisas que deben cumplir son: 1) garantizar la total seguridad para el consumidor, como todos los alimentos; 2) satisfacer las necesidades nutricionales del público al que va destinado, en este caso público adulto y sano, sin más; 3) cumplir con los requisitos legales en cuanto al etiquetado. Adicionalmente se ha regulado la posibilidad de incluir una serie de nutrientes en los productos destinados a una alimentación especial, tales como vitaminas, minerales y aminoácidos, que deben ser aportados según las formas indicadas.

Navegando por la web de MANA Drink y viendo algunos de los videos promocionales podemos  comprobar que, en su origen, el producto está dirigido principalmente a captar el interés de deportistas y también de aquellas personas que pueden verse sometidas a largas jornadas de trabajo fuera de casa, en definitiva, para aquellos que podrían tener dificultades en realizar una comida adecuada por situaciones en las que la escasez de tiempo, el estrés o el lugar lo dificultasen. Sin embargo, en España el enfoque de la campaña ha sido diferente, quizás debido a que esos perfiles de consumidores ya tienen sus expectativas bastantes cubiertas con otros productos dietéticos, como por ejemplo los sustitutivos de comida para dietas de bajo valor energético (cuya legislación es mucho más exigente), muy populares en un segmento de público preocupado por su peso y con trabajos sedentarios; o los alimentos destinados a deportistas. Ambos tipos de consumidores disponen en el mercado de un variadísimo surtido de batidos, barritas y galletas con los que sustituir comidas y tentempiés, tan ricos en nutrientes o más si cabe que Mana Drink. Este tipo de alimentos funcionales con un bajo valor energético o los destinados a cubrir las necesidades especiales de deportistas pueden encontrarse en la sección de productos dietéticos de cualquier supermercado, además de farmacias y tiendas especializadas.

¿Es un producto que aporta ventajas nutricionales?

Esta bebida basa la justificación de su consumo en la declaración de ser un producto listo para beber y nutricionalmente completo. Como podemos ver en el etiquetado nutricional, un tetrabrik  aporta un 20% de las vitaminas y minerales considerados necesarios para un adulto. También proporciona un 20% de la energía (400 kcal) considerada como referencia para una adulto: 2.000 calorias. Como comprenderéis, las necesidades nutricionales varían mucho dependiendo de cada persona, especialmente en energía. Las ingestas de referencia (IR) diarias en cuanto a nutrientes y calorías (2.000 kcal) utilizadas en el etiquetado de los alimentos no responde más que un consenso a nivel internacional, el cual facilita la comprensión y comparación del valor nutricional de los productos, pero que no se correlaciona con las necesidades específicas de cada persona. De hecho, la IR de 2000 calorías/día es inferior a las necesidades de la mayoría de adultos.

Para entender de qué hablamos cuando se intenta resaltar el contenido en nutrientes de un producto procesado he decidido indicar más abajo las “virtudes nutricionales”  de un menú veraniego, rápido y fácil, que cualquiera, sin nociones de cocina, puede realizar en casa. Sólo para que podáis comparar la información nutricional de este menú con el de Mana Drink y constatar la facilidad con la que podemos ingerir las IR de referencia en nutrientes con una comida sencilla.  El menú innovador (nótese la ironía) se trata de un gazpacho clásico, acompañado de pechuga de pollo a la plancha (sí, lo típico) con pan integral y un yogur entero de postre. Me he lucido, pero más fácil, imposible.

menu comida del futuro

Así pues, con estos ingredientes: un tomate, un trozo de pimiento, un trozo de pepino, una cucharada de aceite de oliva virgen extra, ajo, un poco de vinagre, una pizca de sal (yodada), 30 gramos de pan, ½ pechuga de pollo cocinada a la plancha y un yogur hemos obtenido una comida nutricionalmente equivalente que nos aporta más del 20% de la IR para la mayoría de nutrientes. Su valor energético es de 460 calorias. Como podéis observar, he prescindido de listar algunos de los minerales. El motivo es porque se encuentran ampliamente en muchos alimentos y no suponen un problema en cuanto a déficits, aún por mala que sea nuestra alimentación. Si habéis reparado en la poca cantidad de vitamina D, no os preocupéis, ya que la principal fuente de esta prohormona es la exposición a la luz solar. En España las horas de luz son un gran activo (no pueden decir lo mismo en Finlandia), así que con 20 minutos de exposición diarios tenéis vitamina D de la buena. La otra opción (recomendable) sería sustituir en esta comida el pollo por pescado azul, como la cosa va de no perder tiempo unas sardinas o atún en lata pueden venir bien; una ración de alguna de estas viandas contiene mucho más del 20% de la IR de vitamina D, además de ácidos grasos de la serie omega 3.

Si nos detenemos a echar un vistazo en el etiquetado de Mana Drink a los macronutrientes (grasas, hidratos de carbono y proteínas) encontramos: elevado contenido en proteínas, tal y como suele ser habitual en productos para la reducción de peso y en dietéticos para deportistas -aunque no siempre sea lo conveniente-; grasas dentro de lo recomendable; e hidratos de carbono a raya, incluyendo los azúcares simples. Nada especial que destacar.

Sí, ya sé que de lo que se trata es de evitar hacer la compra o cocinar, pero no he podido evitar realizar la comparación para demostrar que, ni desde el punto de vista económico ni tampoco el nutricional, este batido celestial puede ser considerado precisamente un regalo de los Dioses. Posiblemente si el bueno del CEO de Heaven Labs hubiese pedido consejo a un Dietista-Nutricionista desde el principio no habría tenido que dar tantas vueltas con batidos y mezclas de dudoso gusto, podría haber aprendido como preparar menús equilibrados, rápidos, fáciles y dignos de ser ingeridos por unas papilas gustativas mínimamente exigentes. Seguro que también habría aprendido que la clave de una buena alimentación empieza por organizar la compra semanal, entre otras cosas para no tener que estar acudiendo al supermercado cada dos días. Quizás, su doctor le podría haber dicho algo así como: -si no dispone del tiempo necesario para comprar y comer, mejor visite al psicólogo-; o un amigo le podría haber recomendado contratar los servicios de un ayudante personal que organizase su vida. Pero al parecer, ninguna de estas situaciones se dio, y estoy seguro de que no podrían haberse dado. Porque mucho me temo que todo lo que rodea al relato sobre como surgió la idea de este producto no es más que una fábula, ideada para crear una campaña de marketing que pretende conquistar a un público muy específico en España.

Vamos, que mejor no comprarlo

El batido blanco tiene algunas cosas interesantes en lo que respecta a la mercadotecnia. En primer lugar, el hecho de crear una campaña para atraer a un público que, en general, no nos vamos a engañar, es muy propenso al sedentarismo y posiblemente no cuide demasiado sus hábitos alimentarios resulta una buena estrategia. En vista del creciente número de personas que optan por seguir una dieta vegetariana o vegana producir un batido con alimentos solo de origen vegetal es un punto a favor de la compañía. Como lo es el disponer del producto solo a través de la web, algo que puede darle un aire de exclusividad y elitismo.

Pero yendo al meollo del asunto, voy a ser claro. Sería un error pensar que productos de este tipo son realmente candidatos a sustituir una alimentación basada en materias primas de toda la vida (frutas, verduras, legumbres, pescados, carnes, frutos secos, etc). El hecho de que sean disfrazados como saludables simplemente porque su etiquetado promulgue unos beneficios nutricionales derivados de su contenido “legal” en vitaminas y minerales no es más que marketing. No creo que nadie en su sano juicio decida cambiar su completa alimentación diaria por este producto o similar, no sería saludable desde el punto de vista nutricional, pero desde luego que tampoco posible desde el plano psicosocial. Sin embargo, el cuento sobre como el CEO de Mana Drink, supuesto adicto confeso a los videojuegos, sustituyó su alimentación por un batido prototipo de lo que hoy se nos vende me incomoda y mucho. Parece unir dos de la ideas más descabelladas de lo último en modas alimentarias: por un lado los batidos détox y, por otro, la posibilidad de alimentarse a base de polvos y pastillas nutricionalmente todopoderosas.

 

 

Ejemplo de superalimento que hay que comprar sí o sí, ¿Quién no quería ser astronauta de la NASA de mayor, a ver, quién?

 

 

 

La alimentación del futuro

Los alimentos funcionales o fortificados son presentados como superalimentos de obligado consumo. Con mensajes que resaltan su alto contenido en nutrientes y sus propiedades saludables estos productos tienen como objetivo mejorar y suplir -según promulgan- la “pobre” alimentación actual llena de comida basura y alimentos nutricionalmente pobres. Algunas de las afirmaciones que justifican llenar la despensa de productos tecnológicos “new age” serían:

  1. “Frutas, verduras y demás materias primas han perdido vitaminas y nutrientes debido a los sistemas de producción intensivos. Es necesario añadir nutrientes extra mediante suplementos dietéticos”.
  2. “Los alimentos vegetales están contaminados por pesticidas y los animales por antibióticos y hormonas. Es necesario detoxificar el cuerpo”. -Aquí entran productos detox y ayunos, necesidad de suplementar la alimentación y un variado etcétera-.
  3. “La ciencia ya conoce todo lo que el cuerpo necesita para mantenerse perfectamente sano. En breve nos podremos alimentar con batidos y pastillas que contienen todos los nutrientes que necesitamos”.

Afirmaciones de este tipo constituyen ideas falsas construidas a base de leyendas, modas e intereses comerciales. Hoy me interesa especialmente la última. No es cierto que la ciencia sepa, a día de hoy, todo lo que el organismo necesita ni tampoco en que cantidades, y no sé si algún día los sabremos absolutamente todo. Dejaré caer unas cuantas ideas que pueden ayudar a lanzar algo de luz sobre esto.

Acerca de la composición de los alimentos sabemos mucho, casi todo. Se puede decir que la mayoría de compuestos que forman los alimentos han sido aislados y caracterizados. Sabemos que algunos de esos compuestos son imprescindibles para el correcto funcionamiento de nuestro organismo y se les define como nutrientes: ácidos grasos, hidratos de carbono, aminoácidos, vitaminas y minerales. Conocemos al detalle como son metabolizados por el organismo, cuáles son sus funciones y más o menos en que cantidades es recomendable ingerirlos para evitar deficiencias que comprometerían nuestra salud. Sin embargo, existen otros muchos componentes, conocidos, cuyas interacciones con el organismo no están del todo claras, o ni siquiera se sabe, al menos hoy, su función concreta. A pesar de ello, tenemos conocimiento sobre los beneficios que para la salud muchos aportan.

Un solo ejemplo de esto último podría ser el de los compuestos fitoquímicos que forman parte de los alimentos vegetales, existen más de 5.000 identificados. Seguro que la palabra polifenoles te resulta familiar, ya que constituyen el subgrupo más estudiado dentro de los compuestos fitoquímicos. Hay publicados cientos de estudios que apuntan a una asociación  entre la ingesta de estos elementos a través de la dieta habitual y un riesgo menor de desarrollar patologías crónicas como cáncer, diabetes, Alzheimer, cataratas y enfermedades cardiovasculares. Aunque algunos de estos compuestos sí han demostrado tener una influencia positiva sobre la salud a través de algún mecanismo biológico concreto, el resto, a falta de más investigación, son considerados beneficiosos por su actividad antioxidante.

Sin embargo, no podemos caer de nuevo en el error de tratar de buscar ventajas nutricionales en pro de uno o varios de estos elementos incluidos en suplementos dietéticos. Los beneficios reales sobre la salud suelen derivar de la ingesta variada de alimentos de origen vegetal,  gracias al efecto aditivo y sinérgico de multitud de compuestos fitoquímicos. Aunque a día de hoy este campo sigue en estudio y continuo progreso.

Conclusiones y recomendaciones

Mucho queda por saber en lo que respecta a las interacciones beneficiosas que miles de compuestos con propiedades antioxidantes o biológicamente activos pueden tener con el organismo. Los beneficios para la salud derivados de incluir determinados nutrientes en productos funcionales  o fortificados de origen tecnológico se fundamenta en el conocimiento actual y en la legislación alimentaria, algo en constante cambio. Sustituir los alimentos que contienen estos nutrientes de una manera natural por productos procesados es un error, ahora bien, no quiero decir que los alimentos con declaraciones de propiedades saludables (funcionales) no puedan formar parte de una alimentación equilibrada; sino que estos no pueden convertir una dieta basura en buena. Además, convendría leer el etiquetado y no quedarse únicamente con el mensaje de salud que suele aparecer destacado. Tampoco deberíamos valorar el beneficio de consumir un alimento por su contenido específico en un nutriente o compuesto beneficioso. La matriz del alimento, junto con el resto de nutrientes y compuestos, y especialmente la composición de la dieta en general son los factores que finalmente determinan la necesidad o no de consumir alimentos funcionales o suplementos dietéticos. En nutrición, más no significa necesariamente mejor.

Lo cierto es que existen gran cantidad de alimentos con un contenido natural muy elevado en nutrientes y que podrían ser perfectamente etiquetados como alimentos funcionales: pescado graso (azul), frutos secos, legumbres, cereales integrales (avena, cebada, trigo) o frutos del bosque  (arandanos, cerezas, frambuesas, fresas, grosellas…) son algunos ejemplos destacados.

Para aquellos que un momento determinado tengan limitada la posibilidad de realizar una comida apropiada, como por ejemplo los destinatarios  de la campaña de mercadotecnia de Heaven Labs: los gamers, os recomiendo que no os precipitéis a adquirir productos con multitud de ingredientes “sanotes” de dudoso origen. Una ración de frutos secos, cualquiera es bueno (mientras no sean garrapiñados o con un elevado contenido en sal), puede ayudaros a salir del paso puntualmente. Existen pocos alimentos tan nutritivos y saciantes. Si lo de tener que esquivar comidas por motivos de trabajo u ocio es algo que os sucede a diario, quizás es el momento de buscar  ayuda cualificada. Por otro lado, si crees que tu alimentación puede estar siendo pobre en nutrientes y/o estás considerando la posibilidad de tomar suplementos, no dudes en consultar antes a un Dietista-Nutricionista colegiado.

 


 

Gracias a Toni González @Toni62011 por la rapidez en enviarme la información que ha degenerado en este post.

Imagen principal: Flickr (Andrei Zmievski)

 

Referencias

1.Nutrition and health claims | European Food Safety Authority [Internet]. Disponible en: https://www.efsa.europa.eu/en/topics/topic/nutrition-and-health-claims.
2.Arya SS, Salve AR, Chauhan S. Peanuts as functional food: a review. J Food Sci Technol. enero de 2016;53(1):31-41.
3.Ros E. Introducción a los alimentos funcionales. Med Clin (Barc). :617-9.
4.Are Health Claims of Functional and Fortified Foods True? [Internet]. http://www.eatright.org. Disponible en: http://www.eatright.org/resource/food/nutrition/healthy-eating/functional-foods.
5.Zamora-Ros R, Andres-Lacueva C, Lamuela-Raventós RM, Berenguer T, Jakszyn P, Martínez C, et al. Concentrations of resveratrol and derivatives in foods and estimation of dietary intake in a Spanish population: European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC)-Spain cohort. Br J Nutr. julio de 2008;100(1):188-96.
6.Liu RH. Potential Synergy of Phytochemicals in Cancer Prevention: Mechanism of Action. J Nutr. 1 de diciembre de 2004;134(12):3479S-3485S.
7.Liu RH. Dietary Bioactive Compounds and Their Health Implications. Journal of Food Science. 1 de junio de 2013;78(s1):A18-25.
8.Pérez-Cano FJ, Castell M. Flavonoids, Inflammation and Immune System. Nutrients. 21 de octubre de 2016;8(10):659.

 

 

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