Vitamina D en confinamiento. ¿Necesito suplementos?

Como sabrás, la vitamina D es un componente esencial para el ser humano y se obtiene principalmente a partir de la exposición solar. En la situación actual muchas personas pueden preguntarse si al pasar todo el día en casa y no disponer de un espacio exterior en el que disfrutar de nuestra estrella solar pueden no estar adquiriendo suficiente vitamina D. ¿Afecta esto a mi salud? ¿Debo de tomar suplementos? ¿Basta con la alimentación?

¿Qué es la vitamina D?

La vitamina D es un prohormona que el cuerpo es capaz de sintetizar a partir del colesterol. Sí, el temido colesterol. En la capa superior de la dermis se encuentra almacenado un derivado de este, el 7-dehidrocolesterol, que por acción de la luz UV se transforma en colecalciferol (vitamina D3).

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Fuente: Wikimedia

Tras viajar primero al hígado y después al riñón se producen dos cambios químicos en la estructura de la vitamina D3, dando lugar a una hormona activa, el calcitriol. Su objetivo ahora es generar acciones y reacciones en gran variedad de tejidos y células. En el intestino esta hormona regula la absorción de calcio y potasio, en el hueso induce la resorción ósea (liberación de calcio a la sangre), en el músculo permite la contracción (movimiento), en el feto facilita el transporte de calcio, en la médula ósea estimula la formación de macrófagos (sistema inmune)  y la agregación plaquetaria. Podríamos seguir y no acabar, lo cierto es que todas las células y tejidos de nuestro cuerpo tienen receptores para la vitamina D. Su metabolismo y acción está regulado por un complicado mecanismo en el que intervienen a su vez otras hormonas y señales.

¿Tengo déficit de vitamina D?

No podemos afirmar esto en base a conjeturas. Para saber si una persona presenta déficit de vitamina D es necesario medir en sangre la molécula 25-hidroxivitamina D. Este es el metabolito resultante después del paso de la vitamina D por el hígado. No existe un consenso total de cuál es la concentración adecuada de 25-hidroxivitamina D en sangre. En algunos casos se indica un nivel de entre 20 y 40 ng/mL y en otros de entre 30 y 50 ng/mL.

La deficiencia severa de 25-hidroxivitamina D conduce al raquitismo en niños y la osteomalacia en adultos. Además de su implicación en la salud ósea también se ha observado un aumento en el riesgo de infecciones respiratorias agudas en situaciones de déficit severo (<10 ng/mL). Lo cierto es que existe un amplio abanico de investigaciones que asocian el déficit de vitamina D con el riesgo de cáncer, enfermedades renales, problemas tiroideos, diabetes, demencia o enfermedades inflamatorias intestinales.

Un estudio publicado en 2014 que incluía amplias investigaciones españolas sobre los niveles séricos de 25-hidroxivitamina D en diferentes grupos de población concluyó que la deficiencia moderada de vitamina D podría estar presente en un elevado porcentaje (30-80%) de la población española, y que la deficiencia severa puede afectar hasta a un 10% de la población.

CapturaNiveles insuficientes de vitamina D son habituales en el resto del mundo, España no es una excepción. Esto tiene su explicación en el menor número de horas que pasamos al aire libre, tanto niños como adultos, debido al estilo de vida de las sociedades modernas. En verano y en el sur la situación no difiere. ¿Por qué? Con las altas temperaturas las personas se protegen más, reduciendo el tiempo de exposición al sol y mediante el uso cremas solares de alta protección. Otro factor es que la península se sitúa sobre el paralelo 35 ºN y la intensidad de los rayos UV disminuye a medida que nos alejamos del trópico de cáncer (norte) o del trópico de capricornio (sur).

Ingesta de vitamina D y fuentes dietéticas

Aun siendo cierto que en condiciones normales la  principal fuente de vitamina D debería ser la exposición al sol, nuestra alimentación puede y debe proporcionar una cantidad significativa de esta prohormona. En los alimentos encontramos dos formas de la vitamina D:

  • Vitamina D3: colecalciferol. Endógena y de origen animal.
  • Vitamina D2: ergocalciferol. De origen vegetal.

salmon-518032_1280Las principales fuentes de vitamina D3 son el pescado azul (sardinas, atún, salmón, caballa, palometa, jurel, boquerón, congrio, anguila) y yema de los huevos.

Algunos pescados semigrasos como la trucha y el pez espada aportan cantidades menores. No hay que desmerecer tampoco vísceras como el hígado (ternera, conejo, cordero, pollo).

⊗ Las embarazadas y niños menores de 3 años deben de evitar el pez espada y                     atún rojo.

En los lácteos y mantequilla encontramos pequeñas cantidades de vitamina D. Debemos priorizar aquellos productos en los que el fabricante ha añadido vitamina D, algo habitual en muchas marcas de leches, margarinas y en bebidas y “yogures” vegetales (hable de ello aquí). Los cereales del desayuno también suelen estar fortificados en esta vitamina. En cualquier caso debemos de contrastarlo en la información nutricional del envase.

En los alimentos vegetales los aportes son realmente escasos. De entre todos se puede destacar el níscalo o rebollón.

La tercera vía para la adquisión de vitamina D es la suplementación.  ¿En la situación actual de confinamiento está recomendada la suplementación de manera generalizada?

Suplementos de vitamina D. ¿Sí, no?

En la situación actual la posición de la Academia Española de Nutrición y Dietética es que no se recomienda la suplementación sistemática a toda la población, pero sí en estos grupos:

  • Niños de menos de 1 año de edad (recomendación idéntica sin confinamiento), pudiéndose optar a la suplementación materna posparto para bebés hasta los 6 meses de edad con lactancia materna exclusiva, o bien suplementación intermitente o diaria para bebés de hasta 12 meses de edad.
  • Parece estar justificado suplementar de forma sistemática con vitamina D a las embarazadas y mujeres que dan pecho.

También se recomienda lo siguiente: la población debería incrementar el consumo de alimentos que sean fuente natural de vitamina D, como el pescado azul, huevos y alimentos fortificados en dicha vitamina y de gran consumo entre la población, como los lácteos.

Por supuesto hay que recomendar también la exposición sensata al sol de toda la población, siempre que la vivienda lo permita, al menos en cara-cuello y extremidades. Se debe de terner en cuenta la región y tipo de piel.

En otra dirección se manifiesta la Asociación de Dietistas de Reino Unido, que recomienda de manera general a su población tomar suplementos de vitamina D, pero pide que no se sobrepasen los 10 mcg al día y en ningún caso tomar diferentes suplementos que la contengan.

Los suplementos de vitamina D más habituales son los aceites de hígado de bacalao que podemos encontrar en farmacias, supermercados y tiendas de dietética. Proporcionan también vitamina A y ácidos grasos esenciales.

¿Puedo tener bajos niveles de vitamina D?

Debo decirte que antes de plantearte el adquirir cualquier suplemento dietético deberías de consultar con tu médico o profesional de salud de confianza. Los suplementos dietéticos no son productos inocuos en absoluto. Niveles excesivamente elevados en sangre de algunas vitaminas como la D, y sobre todo la vitamina A, son perjudiciales para la salud. De ahí la recomendación general de nunca sobrepasar las dosis indicadas en los envases por los fabricantes  de suplementos.

Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria éstas son las ingestas dietéticas teóricas de vitamina D adecuadas en unas circunstancias de síntesis cutánea  mínima (situación que podemos asemejar al actual confinamiento):

  • Bebés 7 a 11 meses: 10 mcg/día
  • Niños de 1-17 años: 15 mcg/día
  • Adultos: 15 mcg/día
  • Embarazo y lactancia: 15 mcg/día

Y éstas serían las ingestas máximas tolerables:

  • Adultos, incluyendo embarazo y lactancia: 100 mcg/día
  • Niños de 11-17 años: 100 mcg/día
  • Niños de 1 a 10 años: 50 mcg/día
  • Bebés de 0 a 12 meses: 25 mcg/día

Para que te hagas una idea más cercana sobre el aporte real de vitamina D a través de la dieta podemos realizar un calculo muy sencillo partiendo de dos alimentos que son idealmente fuentes de este vitámero. Por ejemplo, un ración de 120 gramos de porción comestible de sardinas frescas aportan unos 9.5 mcg del vitámero; y en la yema de un huevo mediano encontramos 1 mcg. En total  10.5 mcg de vitamina D. Esto supondría aproximadamente el 66% de la ingesta dietética teórica adecuada para una adulto durante un día (15 mcg) en unas circunstancias en las que tengamos una síntesis cutánea mínima. 

Ahora bien, aunque no estés adquiriendo suficiente vitamina D en la actualidad a través de la dieta y la síntesis cutánea esto no quiere decir que los niveles de 25-hidroxivitamina D en sangre sean forzosamente insuficientes. El cuerpo humano posee “reservas” de vitamina D en el hígado. Aquí es donde se acumula en los momentos en los que la ingesta o síntesis cutánea es óptima, para después poder ser liberada en forma de 25-hidroxivitamina D cuando los complejos mecanismos y señales que regulan su metabolismo así lo requieran.

Conclusiones

Si tu vivienda te lo permite debes de exponerte al sol varios días a la semana durante 10-20 minutos (cara-cuello y extremidades), sólo con aprovechar el sol que entra por una ventana sería una buena solución. Especialmente importante en población infantil y mayores de 65 años.

Además de los alimentos naturalmente ricos en vitamina D es conveniente potenciar también el consumo de productos fortificados en esta vitamina, como leche, bebidas y “yogures” vegetales, cereales del desayuno,  mantequilla o margarina.

En definitiva. La medición de los niveles circulantes en sangre de 25-hidroxivitamina D son la referencia más ampliamente usada para conocer nuestro estado de salud con respecto a esta prohormona. Los niveles dependerán de la exposición al sol e ingesta actual y pasada y por tanto también del estado de los “depósitos” de reserva en nuestro cuerpo.

Antes de adquirir suplementos de vitamina D por tu cuenta y riesgo consulta con tu médico o profesional de la salud. No superes la dosis indicada por el fabricante.

 

Referencias

1. British Dietetic Association. Vitamin D. https://www.bda.uk.com/resource/vitamin-d.html
2. Academia Española de Nutrición y Dietética. http://www.academianutricionydietetica.org/noticia.php?id=115
3. Nutrimedia: Es un mito que los suplementos de vitamina D prevengan las fracturas en la población general. Evaluación científica de mensajes sobre nutrición (UPF). https://www.upf.edu/web/nutrimedia/-/es-un-mito-que-los-suplementos-de-vitamina-d-prevengan-las-fracturas-en-la-poblacion-general#.Xpl6dMhLjIU
4. La piel humana: Entre la protección contra el sol y la síntesis de vitamina D – Noticias – Home – NUTRI-FACTS.  http://www.nutri-facts.org/es_ES/news/la-piel-humana–entre-la-proteccion-contra-el-sol-y-la-sintesis-.html
5. Lamberg-Allardt, C., Brustad, M., Meyer, H. E., & Steingrimsdottir, L. (2013). Vitamin D – a systematic literature review for the 5th edition of the Nordic Nutrition Recommendations. Food & Nutrition Research, 57. https://doi.org/10.3402/fnr.v57i0.22671
6. Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social—Consumo—Recomendaciones de consumo de pescado (Pez Espada, Tiburón, Atún Rojo y Lucio) debido a la presencia de mercurio. https://www.mscbs.gob.es/consumo/pec/recomendacion/pescadoHg.htm
7. Navarro Valverde, C., & Quesada Gómez, J. M. (2014). Deficiencia de vitamina D en España: ¿realidad o mito? Revista de Osteoporosis y Metabolismo Mineral, 6, 5-10. https://doi.org/10.4321/S1889-836X2014000500002
8. Reyes García, R., Rozas Moreno, P., & Muñoz-Torres, M. (2008). REGULACIÓN DEL PROCESO DE REMODELADO ÓSEO. REEMO, 17(1), 10-14. https://doi.org/10.1016/S1132-8460(08)71132-2

Como sobrevivir al aislamiento y no desfallecer. Consejos dietéticos #COVID19

Si algo positivo, por decirlo así, me ha traído el aislamiento social por la pandemia de coronavirus es sin duda el haber encontrado algo de tiempo para sentarme delante del teclado de nuevo.

Para ahorrarme trabajo en este artículo (y por supuesto ahorrártelo a ti) voy a hacer uso, como creo es mi obligación, del documento técnico que la Academia Española de Nutrición y Dietética ha publicado recientemente, tienes toda la info aquí: Recomendaciones de alimentación y nutrición para la población española ante la crisis sanitaria del COVID-19. Tanto si decides ojear el enlace anterior como llegar hasta el final de este texto ya te adelanto, por si no me conoces, que no vas a encontrar remedios mágicos ni revelaciones místicas.

Paso a contaros lo grueso del asunto y a complementarlo con algunos consejos. Para ello me centraré inicialmente en las recomendaciones generales para aquellas personas no afectadas por el virus SARS-CoV-2.

Objetivos nutricionales ante el confinamiento por la pandemia.

Manten una alimentación equilibrada, segura y adaptada al entorno y nivel de actividad.

Para algunos puede resultar cansino, pero es un buen momento para recordarlo ahora que gran parte de la población ha visto disminuida su actividad física diaria. La base de una alimentación saludable debe de estar formada por alimentos de origen vegetal, principalmente frutas y verduras, así como legumbres, semillas, frutos secos, aceite de oliva y productos derivados de cereales integrales (pan, pasta, arroz, etcétera). Consume, al menos, 5 raciones al día entre frutas y verduras.

Consumo moderado de alimentos de origen animal. En general se deben de priorizar las carnes de aves, conejo y en menor frecuencia los cortes magros de cerdo y ternera. Se debe de moderar el consumo de carnes grasas y de las procesadas, este último grupo comprende los fiambres y embutidos.  El pescado fresco o su versión congelada (no procesada) debe consumirse varias veces a la semana, al menos una de ellas debe de ser pescado azul. Los huevos son alimentos muy nutritivos y una buena fuente de proteína cuyo consumo está recomendado varias veces por semana.

Lácteos: leche, yogur y quesos. Sin ser un grupo de alimentos esenciales si son altamente nutritivos y convenientes. Para aquellas personas con problemas de exceso de peso o un nivel bajo de actividad física es aconsejable optar por versiones bajas o moderadas en grasa, y por supuesto sin azúcares añadidos en el caso de los yogures.

Mantener una buena hidratación. Para ello la principal y mejor opción debe de ser el agua. Como expliqué con detalle aquí el consumo de agua del grifo es perfectamente saludable en nuestro país. Las frutas enteras y verduras contribuyen de manera notable a la ingesta de agua, y también resulta interesante el consumo de caldos desgrasados; también infusiones, té y café para aquellas personas que así lo deseen. No son nada recomendables los zumos o refrescos, ni que decir tiene el consumo de bebidas alcohólicas.

Evitar los alimentos precocinados, ultraprocesados y la comida rápida. Aprovecho para explicar qué son los alimentos ultraprocesados según el criterio de clasificación NOVA.

En este grupo encontramos alimentos y bebidas con cinco o más ingredientes. Estos ingredientes como azúcar, grasas, sal, conservantes, estabilizantes, etcétera suelen usarse también en alimentos procesados. El principal objetivo del ultraprocesado industrial es crear productos listos para comer, beber o calentar, capaces de reemplazar alimentos no procesados o mínimamente procesados.

Una característica habitual de los productos ultraprocesados, precocinados y “fast food” es su elevada carga energética y baja densidad nutricional. Así que su consumo todavía está menos recomendado en una situación de aislamiento o cuarentena domiciliaria.

Recomendaciones dietéticas en pacientes con COVID-19 y con sintomatología leve en su domicilio.

Las recomendaciones serían esencialmente las mismas que para población general no afectada. En procesos febriles o con tos hay que destacar la importancia de una adecuada hidratación. Si existen molestias en la garganta, problemas de deglución (adultos mayores) o falta de apetito las preparaciones culinarias deben de adaptarse para facilitar su consumo. En el caso de las verduras las preparaciones a base de purés, cremas o sopas pueden resultar más apetecibles y fáciles de consumir.

¿Existe algún nutriente, suplemento o hierba que ayude a prevenir la infección por coronavirus o a mitigar la sintomatología leve?

Existe un gran número de nutrientes implicados en el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunitario, como el cobre, ácido fólico, hierro, selenio, vitamina A, vitamina B12, vitamina B6, vitamina C, vitamina D y zinc. Un patrón de alimentación equilibrado nos garantiza adquirir cantidades más que suficientes de éstos y del resto de nutrientes, además de prevenir un amplio número de enfermedades de carácter crónico. Potenciar del consumo de uno o varios de estos nutrientes mediante el consumo de suplementos se sabe que es ineficaz para el fortalecimiento del sistema inmunitario, existen además estudios específicos en coronavirus que también lo confirman.

Embarazo y lactancia en COVID-19

Aunque se sabe poco todavía, parece que las embarazadas no son más susceptibles de infectarse por coronavirus, y en cualquier caso el cuadro clínico no es más grave que el del resto de población joven y sana. A día de hoy no hay ningún estudio que indique la posibilidad de transmisión de madre a feto. 

Al parecer los niños cursan la infección por COVID-19 de manera más asintomática que los adultos. En cuanto a la lactancia materna, las muestras de leche analizadas hasta la fecha muestran resultados negativos para COVID-19, así que resulta poco probable que una madre infectada pueda transmitir a  través de su leche el virus a su bebé recién nacido.

La lactancia materna otorga múltiples beneficios, como el potencial paso de anticuerpos madre-hijo frente al SARS-CoV-2. Por ello, el Ministerio de Sanidad de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y sociedades científicas de neonatología recomiendan el mantenimiento de la lactancia materna desde el nacimiento. 

Una madre con COVID-19 confirmado o con un cuadro sintomático debe extremar la medidas de aislamiento, lavarse la manos antes de tocar al bebé y usar una máscara facial, también durante la lactancia. 

El suministro de alimentos está garantizado.

Sí, puedes estar tranquilo. Lo profesionales del sector agroalimentario, no solo de los supermercados, sino también de todos los que participan en la producción y distribución están dando el “do de pecho” para que impere la normalidad. La escasez de algunos alimentos que se observa pasadas las primeras horas desde la apertura de los supermercados solo se debe a una neurosis acaparadora generalizada, y no a un desabastecimiento.

El instinto acaparador en la población ha provocado situaciones delirantes, como la escasez momentánea de papel higiénico. Tienes una explicación razonada de por qué sucede esto aquí.

Por favor, trata de realizar la compra con sensatez. La obligación al aislamiento en casa nos exige evitar comprar a diario, pero no es necesario realizar un acopio  que dificulte la adquisición de productos a las personas que acudirán después. Lo óptimo sería no salir más de dos veces a la semana a comprar, para ello resulta esencial planificar las comidas semanalmente.

Debemos de ser cuidadosos con los productos alimentarios destinados a personas que por razones médicas llevan una dieta especial. Si no eres celiaco no optes por productos especialmente formulados sin gluten. Hay que recordar que la celiaquía es una patología grave cuyo único tratamiento es una alimentación libre de gluten. A estas alturas deberías saber que si no eres celiaco una dieta libre de gluten no te aporta ningún beneficio para la salud, así que deja este tipo de alimentos para las personas que sí los necesitan. 

Ventana de oportunidad

Dicen que no hay mal que por bien no venga, así que si no has sido infectado por COVID-19 hay van unas recomendaciones para este confinamiento en casa.

Aprovecha para cocinar más. Es una buena ocasión ésta para ganar destreza en la cocina y adquirir conocimientos sobre la conservación y preparación de los alimentos. Si tienes niños hazlos partícipes de esta tarea, todos saldréis ganando. La habilidad y confianza en la cocina se asocia a un mejor patrón de  alimentación y a un menor riesgo de padecer enfermedades crónicas como la obesidad.

Ordena tu despensa. La situación actual hace que todos acumulemos más comida en casa. Organiza la despensa y la nevera haciendo que los alimentos con una fecha de caducidad más cercana sean más accesibles. En el congelador ten en cuenta los alimentos que congelaste o compraste antes, sitúalos de tal manera que sepas cuales son, más cerca de tu vista o en un cajón único.

Infórmate a través de fuentes fiables. Al final del artículo tienes enlaces a paginas webs de referencia sobre COVID-19. No creas toda la información que te llega a través de redes sociales o conocidos y contrástala antes de difundirla.

¿Alimentos como fuente de transmisión de COVID-19?

No existen pruebas de que los alimentos puedan ser una vía de transmisión del virus, también lo sugiere así la experiencia previa con el SARS y MERS. Hay que seguir y extremar las recomendaciones de buenas prácticas de higiene durante la manipulación,  preparación y cocinado de los alimentos, la primera y más importante medida es el lavado de manos. Aquí tienes un video que te explica como hacerlo correctamente.

¿Cuándo?

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Cocina adecuadamente carnes y pescados y evita la contaminación cruzada entre alimentos cocinados y no cocinados. 

Las medidas de higiene y precaución deben extenderse también a la manipulación de los alimentos envasados o empaquetados. El virus  SARS-CoV-2 puede llegar a sobrevivir en superficies u objetos contaminados durante horas.

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El coronavirus permanece en aerosol durante horas, en superficies durante días

Esto no quiere decir que todo lo que toquemos contenga coronavirus, en absoluto.

Además, para que el contagio tenga lugar, una carga suficiente de coronavirus con capacidad infectiva debe acceder a nuestras vías respiratorias, y esto se produce principalmente a través del contacto de nuestras propias manos con ojos, nariz o boca. Aún así debemos de incrementar las medidas de higiene, en este sentido limpiar los envases con un pañuelo desechable con lejía diluida (seguir instrucciones del fabricante) o con una solución alcohólica con al menos el 60% de alcohol sería suficiente.

En cuanto a los alimentos que vamos a consumir crudos como fruta con piel o verduras, a la recomendación general de lavarlos bajo el agua del grifo mientras frotamos (con las manos limpias y si queremos la ayuda de un cepillo) podemos añadir el realizar previamente un remojo en agua con unas gotas de lejía apta para este fin. 

¿Qué comprar en periodo de cuarentena o aislamiento?

Conviene comprar las cantidades ajustadas a cada hogar y teniendo en cuenta la capacidad de almacenamiento, pero sin olvidar que el suministro está garantizado y realizando una compra ética, saludable y sostenible. 

Alimentos adecuados en cualquier momento y más si cabe en las circunstancias actuales serían:

  • Las legumbres, tanto secas como envasadas o congeladas (listas para comer).
  • Las verduras y hortalizas congeladas (que solo contengan verduras), los pescados y mariscos congelados o ultracongelados no procesados. Con los últimos teniendo en cuenta la conveniencia de descongelar en nevera con 24 horas de antelación.
  • Materias primas con buena conservación a temperatura ambiente como frutos secos y semillas, aceites de calidad (oliva); pasta, pan tostado y arroz integrales, y frutas frescas como los cítricos o las manzanas.
  • Alimentos perecederos que se conservan de manera óptima en refrigeración, como muchas hortalizas, huevos y lácteos (leches fermentadas).
  • Conservas de hortalizas y encurtidos. 

Planifica la compra para la semana y no olvides llevar la lista. De esta manera pasarás menos tiempo en la tienda o supermercado, evitando exponerte al contagio y exponer a los demás, y no permitiendo la acumulación de gente en espacios cerrados. Recuerda, ir al supermercado con hambre no es una buena estrategia. 

#YoMeQuedoEnCasa

 

Enlaces de interés

OMS: Brote de enfermedad por coronavirus (COVID-19): orientaciones para el público.

CDC. Coronavirus disease 2019.

 

SÍNDROME DEL INTESTINO IRRITABLE: TERAPIAS Y ABORDAJE DIETÉTICO

Muchas afecciones, un solo nombre

El Síndrome del Intestino Irritable (a partir de ahora SII), o colon irritable, es un desorden funcional del sistema gastrointestinal que tiene un origen desconocido.  Se trata de una enfermedad de carácter crónico que puede llegar a condicionar la vida personal y social de quien la padece. Su prevalencia no es peccata minuta, en América del Norte y Europa  afecta al  10 – 15% de la población y lo hace con mayor predominio sobre las mujeres.

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fuente: wikipedia

El diagnóstico del SII resulta a menudo complicado ya que se trata de una enfermedad sin causas orgánicas detectables, es decir, no existen pruebas o marcadores bioquímicos específicos que hagan indicar que se está ante un caso de SII. Su diagnóstico por tanto se basa en los síntomas, y se realiza tras el descarte de otras patologías mediante exámenes específicos. Para ello, el médico suele solicitar pruebas que varían dependiendo de la historia clínica del paciente, de los síntomas manifestados, los antecedentes familiares y su propio criterio. Estas pruebas suelen ser hemograma completo,  análisis serológicos, biopsia duodenal, análisis de heces o incluso exploraciones del intestino o colon mediante radiografías y colonoscopia. Como te comentaba el objetivo inicialmente es descartar otras patologías como la enfermedad celiaca, la enfermedad inflamatoria intestinal, el cáncer de colón o una parasitosis intestinal.

Al ser la diarrea crónica uno de los síntomas (no siempre) más habituales  manifestados por los pacientes con SII es fácil que su diagnóstico se superponga al de otras muchas patologías que también presentan alteraciones similares de la función intestinal.

♦ Ojo, no hay que confundir SII con enfermedad inflamatoria intestinal (EII), un término que engloba diferentes patologías que afectan al tracto gastrointestinal, pero que a diferencia del SII cursan siempre con inflamación y tienen como origen un ataque del propio sistema inmune sobre los tejidos y órganos corporales.

Según criterio médico el SII es considerado habitualmente una somatización de otros trastornos de tipo psicológico como la ansiedad o el estrés. Para algunas personas las situaciones de estrés o de tensión de la vida diaria pueden tener consecuencias a nivel físico que son expresadas en forma de diversas afecciones, es lo que se conoce como Trastorno de Somatización. Sin embargo, hay que tener claro que el SII no es un trastorno psicológico ni psiquiátrico, sino que existen ciertos factores psicológicos que pueden agravar la persistencia o sensación de gravedad de los síntomas.

 

¿Diagnóstico o descarte?

Un síntoma clave que padecen las personas con SII es el dolor o malestar abdominal que varía en la localización y en la intensidad. En ocasiones los síntomas que el paciente manifiesta son poco específicos. Para poder distinguir al SII de problemas gastrointestinales pasajeros es importante poder concretar la naturaleza crónica y con recaídas. Según el criterio establecido para los trastornos funcionales digestivos el diagnóstico del SII debe realizarse cuando se den las siguientes circunstancias:

Los síntomas deben de estar presentes durante los últimos 3 meses y haberse iniciado 6 meses antes del diagnóstico. El dolor abdominal recurrente debe de existir al menos un día a la semana, asociado con 2 o más de los siguientes criterios:

  1. Relacionado con la defecación.
  2. Asociado a un cambio en la frecuencia de las heces.
  3. Asociado a un cambio en la forma (aspecto) de las heces.

El signo diferencial por tanto es que el dolor suele desaparecer tras la defecación, o bien su inicio coindice con los periodos de alteración en la frecuencia o consistencia de las deposiciones. Dentro del SII los desórdenes intestinales incluyen diarrea, estreñimiento o periodos en los que se alternan ambos, lo que da lugar a diferentes subtipos dentro de este trastorno. Además, es frecuente que las personas con SII sufran de distensión abdominal (sensación de hinchazón).

 CAUSAS Y DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

A día de hoy existen múltiples trastornos fisiopatológicos bien definidos cuyos síntomas pueden ser identificados con los típicos del SII. Lo cierto es que en la práctica clínica resulta complejo en ocasiones distinguir esas patologías del concepto más general conocido como SII, y que es (mal) utilizado con frecuencia para englobar alteraciones gastrointestinales poco específicas, pasajeras y sin un origen “real”.

A continuación veremos esos trastornos fisiopatológicos concretos que a veces originan alteraciones de la función intestinal y generan confusión con el SII.  Afecciones que tienen tratamientos específicos para frenar los síntomas

Un fallo en el eje intestino-cerebro.

El aparato digestivo está conectado con el sistema nervioso central (encéfalo y médula espinal) a través del sistema entérico, se trata de una red neuronal que forma parte de lo que se conoce como sistema periférico y que abarca diversos órganos; desde el  esófago al recto pasando por páncreas, vesícula biliar y vejiga. La motilidad del estómago e intestino y las secreciones que facilitan la digestión están controladas por el sistema nervioso autónomo (SNA), una parte del sistema periférico que regula las funciones involuntarias de las vísceras (división parasimpática) y las voluntarias o estímulos (división simpática). La división simpática es la que activa gran parte del organismo en situaciones de peligro o estrés.

sistema autonomo
fuente: agrega.educacion.es

Cambios en las señales enviadas desde el sistema nervioso central al periférico podrían ocasionar alteraciones en la motilidad y en las secreciones gástricas dando lugar a afecciones como el SII.

Malabsorción de los ácidos biliares

El subtipo de SII con diarrea predominante puede tener su origen en una malabsorción de los ácidos biliares. Según una revisión sistemática de 2015 un 28% de los pacientes adultos con SII padecían este problema.

Recordemos que los ácidos secretados en la bilis por el hígado tienen como misión la absorción de las grasas y vitaminas liposolubles (A, D, E y K) durante su recorrido por el intestino delgado. Aproximadamente el 95% de los ácidos biliares son reabsorbidos en el tramo final del intestino delgado y conducidos al hígado de nuevo para su reutilización. Al existir un problema en la absorción de los ácidos biliares estos llegan al colón provocando la excreción de agua que acaba en diarrea, urgencia por defecar y molestias abdominales.

Entre los diferentes medios diagnósticos destaca la  gammagrafía con 75 SeHCAT como referencia. Si no se dispone de este método se realiza una prueba diagnóstica mediante el uso de colestiramina. La colestiramina es un fármaco que adsorbe la sales biliares evitando así el efecto estimulante sobre el colón. Se trata de un fármaco utilizado como prueba diagnóstica y también como tratamiento.

Una infección en el tracto gastrointestinal: parasitosis.

Entre las causas que se han descrito como posibles desencadenantes del SII está la parasitosis intestinal. Es una posibilidad que debe ser considerada en países en desarrollo con una alta prevalencia de este tipo de infecciones. El síndrome del intestino irritable post-infeccioso es reconocido como un subgrupo de estos trastornos. La aparición de los síntomas es posterior a una infección intestinal relacionada con determinados parásitos protozoarios y responde a un estado inflamatorio crónico de bajo grado sostenido en el tiempo, incluso tras la eliminación del agente infeccioso.

Un sobrecrecimiento o alteración bacteriana del intestino delgado (SIBO).

El sobrecremiento o proliferación excesiva de bacterias en el intestino delgado (SIBO por sus siglas en inglés) es una afección en la que bacterias habituales del colón proliferan de manera patológica en el intestino delgado. Estas bacterias fermentan los carbohidratos originando meteorismo,  distensión y en algunos casos graves pueden  llegar a causar desnutrición por dificultades en la absorción de diferentes nutrientes en el intestino. En general parece que existe una mayor frecuencia de SIBO entre aquellas personas que padecen el subtipo de SII con diarrea predominante.

Uno de los problemas es que el trastorno SIBO es difícil de diagnosticar. La prueba diagnóstica más ampliamente utilizada, frente a otras de mayor coste y riesgo, consiste en medir el hidrógeno y metano en aliento tras una sobrecarga oral de glucosa y lactulosa. En contra de ella tenemos el gran número de falsos positivos que origina, por lo que sus resultados están en entredicho. La prueba diagnóstica de referencia es la aspiración del intestino delgado y el cultivo del contenido yeyunal. Ésta es la más fiable y aceptada, pero es invasiva y precisa de sedación, por lo que su coste es mucho mayor.

SIBO es más habitual en los casos de pacientes con un trastorno primario o secundario de la motilidad intestinal, o bien en aquellos que han sido operados mediante la resección de algún tramo del intestino grueso (ciego) o delgado (íleon). Factores como el consumo crónico de fármacos inhibidores de la bomba de protones (antiácidos) o de nárcoticos -por su efectos sobre la motilidad intestinal- aumentan la posibilidad de desarrollar SIBO.

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Frecuencia de SIBO en pacientes con SII / sanos dependiendo del método diagnóstico. Etiología y factores asociados. Fuente: Uday C. Ghoshal et al. (2017)

Intolerancias alimentarias

Tanto la intolerancia a la lactosa como la malabsorción de fructosa originan síntomas intestinales que dependiendo del grado de tolerancia individual y cantidad de estos nutrientes ingeridos pueden ser más o menos graves. Hinchazón, flatulencias, diarrea y dolor abdominal son los problemas más comunes que padecen las personas con intolerancias alimentarias.

En el caso de la intolerancia a la lactosa la resolución del problema es relativamente sencilla, la eliminación de únicamente la leche, o algo común hoy en día, consumir una versión libre de lactosa suele ser más que suficiente en la mayoría de los casos. La fructosa en cambio puede llegar a nuestro intestino a través de un gran número de frutas principalmente y también verduras, por lo que eliminarla de la dieta puede convertirse en un problema no solo dietético, sino también nutricional para aquellas personas con un grado de intolerancia grave. Hay que decir que estas intolerancias alimentarias tienen carácter reversible en algunos casos y la absorción del nutriente que genera el problema varia en grado durante el tiempo.

En cualquier caso y, siempre ante la sospecha de alguna de estas intolerancias, es preciso para el diagnóstico realizar una medición de hidrogeno expirado en aliento para valorar la malabsorción, o bien una dieta terapéutica con eliminación de estos nutrientes durante 3-4 semanas. Descartar la intolerancia a lactosa y/o fructosa es un paso previo habitual antes del diagnóstico de SII.

TRATAMIENTO

Al no existir un acuerdo unánime sobre la causa del SII no existe un tratamiento único que pueda aplicarse a todos los pacientes por igual. Los síntomas del SII se suelen asociar a factores que van más allá de la dieta y el estrés y abarcan aspectos psicológicos y fisiopatológicos que deben ser tenidos en cuenta.

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Terapia farmacológica

El tratamiento farmacológico depende de la gravedad de los síntomas y del tipo predominante (diarrea / estreñimiento).  Los fármacos antiespasmódicos son utilizados como tratamiento de primera línea. Se trata de sustancias que previenen o interrumpen la contracción dolorosa o involuntaria del musculo liso intestinal sin afectar de forma sustancial la motilidad. Los laxantes son tenidos en cuenta en pacientes con SII asociado a estreñimiento. En cambio, las personas con diarrea crónica reciben agentes antidiarreicos, Loperamida es la primera opción.

El objetivo es ajustar la dosis de antiespasmódicos o laxantes en base a la respuesta clínica. Esa respuesta clínica debe ser medida en base a la consistencia de la heces, que tiene como referencia ideal la escala de Bristol del tipo 4 (Figura 1).

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Figura 1. DA Drossman et al. (2016)

Como segunda línea de tratamiento y si los agentes antiespasmódicos, laxantes o antidiarreicos no son efectivos se considera la posibilidad de prescribir antidepresivos tricíclicos en primer lugar, o inhibidores de la recaptación de serotonina si los primeros no son eficaces. El beneficio de los antidepresivos (>50% de los casos) puede deberse al tratamiento de la depresión que en algunos casos coexiste, o bien a un efecto primario sobre los propios mecanismos que generan el SII, posiblemente debido a factores como estrés que  podrían estar alterando los procesos normales de la digestión.

Probióticos

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Escherichia Coli

El rol de la microbiota intestinal en la salud está cada vez acaparando un protagonismo mayor. No obstante, el tracto gastrointestinal humano alberga un complejo ecosistema microbiano con más de 35.000 especies. En relación al SII su importancia cobra valor desde diferentes puntos de vista. Una alimentación y estilo de vida desequilibrados pueden alterar la calidad y diversidad de las bacterias intestinales beneficiosas, esto se traduce en una permeabilidad intestinal incrementada o una hipersensibilidad visceral.

Los probióticos son microorganismos vivos que pueden influir de manera positiva sobre los síntomas del SII gracias a la restauración de la microbiota intestinal. Estos microorganismos compiten frente a las bacterias patógenas por la supervivencia, ejerciendo así una actividad antimicrobiana. De manera paralela estas bacterias “buenas” amplían las uniones intestinales (primera barrera de defensa),  que protegen frente a la permeabilidad intestinal y estimulan la producción de moco en el intestino; un elemento clave que mejora la función de barrera, normaliza la motilidad  y reduce la hipersensibilidad intestinal.

 

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Permeabilidad de las células del intestino. Fuente: wikipedia

Tanto las alteraciones en la microbiota intestinal como la posibilidad de que SIBO pueda tener un rol en el origen del SII hacen que la terapia con probióticos deba ser valorada.  Los resultados en los ensayos clínicos con el uso de probióticos frente a placebo parecen mostrar una mejora en los síntomas, sin embargo, el uso de una gran variedad de cepas de microorganismos y la desigual disponibilidad en cada país hacen imposible la recomendación de un microorganismo específico.

En cualquier caso, se recomienda mantener el tratamiento con probióticos, al menos, durante cuatro semanas y mientras se hace un seguimiento de la evolución clínica. Las dosis indicadas por los fabricantes deben ser respetadas.

INTERVENCIONES DIETÉTICAS

En general, la dieta y estado nutricional de las personas con SII deben ser evaluados por un profesional especialista. En ocasiones, el dolor y el malestar que genera la enfermedad hace que algunas personas reduzcan la ingesta de alimentos para evitar los síntomas. Es frecuente que esto se refleje en una pérdida de peso involuntaria que puede acabar en un estado de desnutrición más o menos severo.

Tradicionalmente las personas diagnosticadas con SII deberían recibir información acerca de cómo llevar un estilo de vida más saludable (ejercicio físico, alimentación, control del estrés), esto incluye información relativa a la dieta y con un enfoque en el manejo de los síntomas particulares. Algunos consejos generales respecto a la alimentación serían los siguientes:

  • Limitar alimentos ricos en fibra insoluble como productos integrales (pan, pasta, arroz integrales) o cereales ricos en salvado.
  • Distribuir las comidas a lo largo del día de tal manera que no haya un gran espacio entre ellas y evitar así las ingestas copiosas.
  • Hidratarse adecuadamente evitando las bebidas estimulantes (te, café), las bebidas alcohólicas y las que contienen gas.
  • Limitar la ingesta de fruta a 3 raciones al día.
  • Reducir la ingesta de alimentos ricos en almidón resistente (no es bien digerido en el intestino delgado), que a menudo se encuentra en alimentos procesados o recocinados como patatas, maíz o arroz.
  • Las personas con SII con diarrea predominante deben evitar el sorbitol, un edulcorante artificial que se encuentra en dulces sin azúcares, productos dietéticos, “light” o de adelgazamiento.
  • A las personas con flatulencias y sensación de hinchazón puede resultarles de ayuda introducir en su alimentación diaria alimentos ricos en fibra soluble como avena (cereales del desayuno o “porridge”) y semillas de lino.

Si los síntomas persisten a pesar de seguir un estilo de vida saludable y de los consejos dietéticos generales entonces es necesario un asesoramiento más personalizado que puede pasar por la toma de suplementos de fibra o por una dieta de eliminación. Estas dietas se caracterizan por reducir o eliminar determinados alimentos con el fin de comprobar si algún elemento de la dieta podría estar originando la sintomatología. Dentro de este enfoque el más estudiado es el caso de la dieta baja en FODMAP.

Carbohidratos fermentables de cadena corta (FODMAP)

Los FODMAP son carbohidratos fermentables de cadena corta. Su nombre es el acrónimo en inglés de fermentable oligo-saccharides, di-saccharides, mono-saccharides and polyols (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles). Estos carbohidratos se caracterizan por ser pobremente absorbidos en el intestino delgado y en consecuencia fermentados por las bacterias del intestino delgado y colón generando gas y metabolitos con actividad biológica. Estos procesos de fermentación son normales y necesarios ya que algunos de los metabolitos ejercen un efecto prebiótico. Sin embargo, en personas con SII los FODMAP pueden desencadenar o agravar los síntomas debido a una menor absorción y a una sensibilidad vísceral incrementada, lo que da lugar a un excreción de agua incrementada en colón,  mayor producción de gas, menor consistencia en las heces y molestias abdominales. La malabsorción de FODMAP se relaciona por tanto con el SII con diarrea predominante.

Los FODMAP se encuentran en productos de origen vegetal saludables y de consumo habitual: frutas (manzana, pera, mango, cereza, melocotón, sandia), verduras (cebolla, ajo, calabaza, espárragos, coliflor, remolacha), lácteos (leche), cereales (trigo, cebada, centeno), legumbres (lentejas, garbanzos, alubias) y edulcorantes (manitol y sorbitol) serían algunos de ellos.

Se trata de una lista extensa que varia ligeramente según la fuente consultada y el país de origen. Como he comentado se trata de alimentos que deben de formar parte de una dieta saludable, por ello, su exclusión de la alimentación habitual debe realizarse con un especial control y con la guía de un profesional de la salud experto en el manejo dietético. El protocolo de actuación en la dieta libre de FODMAP consiste en tres fases: restricción de FODMAP, reintroducción y personalización.

  • Ojo, algunos productos procesados también contienen FODMAP entre sus ingredientes.

Según un estudio de revisión publicado recientemente una dieta libre de FODMAP parece reducir los síntomas en pacientes con SII y a aumentar su calidad de vida. Ahora bien,  los autores advierten que se necesitan más estudios bien diseñados, y que a día de hoy la calidad de la evidencia es todavía baja para poder recomendar esta dieta de exclusión como primera medida dietética. Tampoco se conocen las consecuencias a largo plazo de seguir una dieta libre de FODMAP, lo que sí sabemos con certeza es que conduce a cambios negativos en la microbiota intestinal y sostenida en el tiempo a generar déficits nutricionales.

Dieta libre de gluten

Las dietas libres de gluten han cobrado una gran popularidad (desafortunadamente) en los últimos años. Quizás por una mezcla de factores: el aumento en la prevalencia y diagnóstico de la enfermedad celiaca; la gran oferta de productos “sin gluten” (y a qué precio) en los lineales de los supermercados; y que las personas que padecen síntomas más o menos indeterminados relacionados con la función intestinal, entre ellos los diagnosticados de SII, son a menudo sanitariamente ignorados en su deseo de encontrar una causa identificable que les ayude a entender y superar sus problemas gastrointestinales.

Tanto es así que al menor signo de alteración de la función intestinal –ya no digo diagnóstico de patología concreta- algunas personas deciden iniciar una dieta libre de gluten por su cuenta y riesgo, esperando así encontrar una mejora a sus problemas de salud. Se abrió de esta manera la veda para un sinfín de afirmaciones, tendencias y pseudoterapias que abogan por una dieta libre de gluten “para todos”, como si el gluten tuviese algo de demoníaco en sí mismo.

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Si bien el gluten es el responsable de la enfermedad celiaca en aquellas personas con una predisposición genética, también se ha descrito otra patología que ha contribuido a la generalización de la famosa “dieta libre de gluten”. Se trata de la sensibilidad al gluten no celiaca (SGNC). Un trastorno que, aparentemente, tiene el mismo responsable en su origen, el gluten, pero no está mediado por una reacción inmunitaria como en el caso de la celiaquía, ni tampoco por reacción alérgica alguna y no se produce daño a las células intestinales. El diagnóstico de la SGNC, al igual que comentaba para el SII, carece de pruebas específicas o biomarcadores  y se realiza solo tras el descarte de la enfermedad celiaca.

bread-1979676_640Así, algunas personas que  padecen muchos de los síntomas intestinales y extraintestinales propios de la celiaquía son finalmente diagnósticas de SGNC al resultar negativas las pruebas diagnósticas para celiaquía (serología y biopsia duodenal). El diagnóstico se confirma con una mejora en la sintomatología tras eliminar el gluten de la dieta.

Según un pequeño estudio clínico realizado en Reino Unido en 2011 alrededor del 30% de las personas diagnósticadas de SII en la muestra  padecían realmente SGNC. Pero la realidad es que en el otro lado tenemos actualmente a un gran número de personas que se auto diagnostican “intolerancia al gluten” sin haberse realizado las pruebas diagnósticas oportunas, apuntándose así a la moda del gluten free para todos.

Dicho esto, hay que aclarar que los estudios realizados a día de hoy en los que se somete a personas con SII a una dieta libre de gluten y que muestran un buen pronóstico son bien escasos y de baja fiabilidad, así que no hay suficiente evidencia para recomendar esta dieta de eliminación como medida de referencia para las personas con SII.

Para rizar el rizo todavía más, y a la vista de un estudio reciente, parece que algunos pacientes autodiagnosticados con SGNC podrían en realidad padecer hipersensibilidad a los FODMAP. La confusión vendría originada porque algunos de estos hidratos de carbono fermentables de cadena corta, en concreto el grupo de los fructanos (oligosacáridos), se encuentra también en alimentos como el trigo, la cebada y el centeno, a su vez las principales fuentes de gluten. Al retirar de la dieta los alimentos que contienen estos cereales y ver mejorada la función intestinal las personas tienden a pensar que padecen una “intolerancia al gluten”, cuando en realizan podrían ser sensibles a este subgrupo de FODMAP: los fructanos.

 

CONCLUSIONES

El SII es una enfermedad crónica que puede llegar a disminuir la calidad de vida considerablemente. Las personas que la padecen, con frecuencia tienen dificultades para llevar una alimentación adecuada y esto puede ocasionar déficits nutricionales. El diagnóstico diferencial resulta complejo ya que existe un amplio número de condiciones fisiopatológicas con síntomas intestinales semejantes a los descritos en el SII.

Para los pacientes que padecen esta enfermedad encontrar el origen de sus problemas de salud puede llegar a convertirse en un cruzada sin fin, un largo viaje a través de exámenes médicos y profesionales de la salud.

La relación del SII con las alteraciones de la microbiota y de la función intestinal forman un eje cerebro-intestino complejo de descifrar que incluye componentes como la permeabilidad intestinal (fúnción de barrera), la motilidad y la sensibilidad vísceral. Se trata de un eje bidireccional que va mas allá de la señales que el sistema nervioso entérico recibe del central. Alteraciones en la respuesta a la ingesta y en el tránsito y función motora del intestino delgado y del colon pueden estar mediadas por patógenos en la pared intestinal que inducen una mayor excitabilidad en la neuronas; situaciones mantenidas de estrés también pueden conducir a una respuesta que se traduce en hipersensibiliad vísceral y alteración de la motilidad.

Una dieta baja en carbohidratos fermentables de cadena corta (FODMAP) se ha convertido en uno de los principales abordajes dietéticos del SII. Sin embargo, las dietas de eliminación deben de ser una estrategia a tener cuenta si el establecimiento de una alimentación y estilo de vida más saludables no mejoran los síntomas. La evaluación de la alimentación y del estado nutricional del paciente, el control de la cantidad y tipo de fibra dietética ingerida así como otras consideraciones nutricionales deben ser el punto de partida para el tratamiento dietético del SII.

La dieta libre de gluten no ha demostrado hasta la fecha mejoras en la función intestinal para ser considerada una estrategia en el manejo del  SII. Se especula además con la posibilidad de que ciertos FODMAP que se encuentran en trigo, centeno y cebada sean, en algunos casos, los responsables  de la denominada (en ese caso erróneamente) SGNC.

El tratamiento del SII desde el punto de vista dietético y nutricional  requiere de un profesional de la salud especializado con capacidad para aconsejar y pautar tratamientos personalizados en base a la historia clínica y dietética. Si los síntomas persisten tras recibir pautas generales para mejorar el estilo de vida y la alimentación es aconsejable acudir a un dietista-nutricionista.

 

♦ Este artículo ha sido redactado teniendo en cuenta las recomendaciones y tratamientos indicados en la guía clínica para el SII del National Institute for Health and Care Excellence (NICE)

 

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Cerdos y animales

El último programa del periodista Jordi Évole en “La sexta TV” titulado “stranger pigs” sobre  la industria cárnica ha causado bastante revuelo en redes sociales y medios de comunicación. Como casi todo lo que pasa por y en televisión pienso que es necesaria una mente muy crítica para no dejarse llevar por el sensacionalismo, el sesgo informativo y la manipulación, pero esto es algo altamente complicado, incluso cuando eres conocedor del tema abordado.

Lo que me ha hecho coger el teclado para escribir es uno de los potentes mensajes que quedan tras visualizar el documental (no sé muy bien si llamarlo así): nos están colando animales enfermos en la cadena de producción, o sea, en nuestros platos.

Vamos por partes,  porque el programa aborda muchos temas y además muy complejos en poco tiempo. Por un lado se pone el foco sobre los problemas éticos acerca del bienestar y el sacrificio de animales durante la cadena alimentaria; al mismo tiempo se habla de las penosas condiciones de trabajo de los empleados de un matadero -algo que ojalá tenga alguna mejora-, pero de lo que no voy a opinar porque no soy un experto en ello. También se habla de la sostenibilidad de diferentes tipos de práctica ganadera, y por último, tema del que sí me explayaré,  se hacen afirmaciones acerca de las insalubres condiciones de la carne de cerdo que llega a nuestras mesas. Todo ello amenizado finalmente con la filmación, sin permiso, del interior de una granja donde se observan cerdos enfermos, malformes, moribundos e incluso muertos.

Las imágenes de la granja son desagradables y merecen una explicación por parte de la empresa. Lo hizo por escrito y tras el programa, aunque a deshora, la verdad, me la creo; porque es a lo que obliga la legislación, es lo que aparenta y también es lo que veterinarios no implicados han opinado a posteriori.

Las imágenes pertenecen a un lazareto, una zona reservada para los animales enfermos en espera de ser recuperados o bien sacrificados en condiciones aisladas del resto. Precisamente para eso, para que no haya ningún riesgo de contaminación. Dadas las condiciones concretas en las que se debe de producir el transporte y sacrificio de los animales enfermos no es posible que este proceso se dé a diario -por cuestiones económicas claro-, así que deben de esperar su turno, a saber, y mientras tantos algunos morirán y sufrirán más de lo necesario. Triste y mejorable, la verdad que mucho.

No trato de defender a la empresa El Pozo o a sus filiales. Tenemos que ser críticos con productores y distribuidores, es necesario. Hay mucho que mejorar en el modelo alimentario y de consumo en el que estamos. Un modelo en el que se fomenta el desperdicio, el consumo excesivo y compulsivo, la obesidad y las enfermedades crónicas derivadas de una inadecuada alimentación. La industria utiliza técnicas de marketing que retuercen la legislación y que tienen en nuestro país a los más jóvenes como principal target, pero esa es otra historia, y lo del reportaje otra película, una más de terror y de ciencia ficción que de cualquier otro género.

Lo peor que hizo El Pozo fue rehusar dar la cara en televisión, de esta manera fueron cómplices de la manipulación televisiva. Les está bien empleado por otro lado. Seguramente porque no sabían a que se exponían y toda gran empresa tiene miserias que esconder, tampoco tenían constancia de las imágenes sobre las que se les iba a preguntar y decidieron no arriesgar. Sí, bastante patético.

¿Es segura la carne que comemos?

Desde luego que lo es. Los animales mostrados en el programa “Salvados” nunca, jamás podrían entrar en la cadena alimentaria. Cualquier animal enfermo, o sospechoso de estarlo, o que presente la mas mínima lesión o problema para moverse no puede ser sacrificado para consumo. Es decir, o llega por su propio pie al medio de transporte y matadero o nunca entrará en la cadena alimentaria. Así lo establece la legislación. Ninguna empresa cometería tal error, los sistemas de control y de trazabilidad (seguimiento de los alimentos durante todo el proceso) que tenemos en España derivados de la normativa Europea son muy estrictos y además sabemos que funcionan. La última gran epidemia ha sido la de la leche infantil de la empresa Lactatis en Francia.

Cuando una alerta alimentaria se produce en cualquier momento de la cadena de producción es fácil detectar el origen, la empresa y lotes afectados. Siempre prevalece el criterio de prudencia, ante la duda sobre la seguridad de un producto se retira del mercado -¿recuerdas la crisis de los pepinos españoles?, pues ni pepinos ni españoles, pero al final eso es lo que quedó, la noticia y también las pérdidas para los agricultores españoles-.

piglet-2782618_640 (1)En el caso de la ganadería, los veterinarios, pagados por el ministerio, tienen una gran responsabilidad. Sería una completa estupidez pasar por alto un animal que pudiese no estar en condiciones adecuadas para su consumo, de  hacerlo serían los primeros señalados. Las sanciones administrativas que supone poner en circulación un animal enfermo o sospechoso de estarlo van de los 60.000€ al 1.200.000€, eso si no se sigue la vía penal al ser considerado un presunto delito.

En Europa y en España podemos presumir de tener un buen sistema de control en toda la cadena alimentaria. Si animales enfermos o alimentos no seguros fueran puestos a la venta tendríamos crisis de vacas locas, gripes aviares y demás alertas todas la semanas.

Los alimentos son seguros, algo muy diferente a decir que todo lo que encontramos en el supermercado es saludable.

Carne llena de antibióticos

Esto mismo es lo que afirmaba un irresponsable político entrevistado en el programa. Y es que para hablar en un medio de comunicación sobre algo que tanta preocupación y alarma provoca sin tener ni repajolera idea hay que ser, cuanto menos, un  irresponsable.

El problema real y que no se abordó como merecía es el del uso en exceso de antibióticos en animales (clínicas veterinarias y ganadería) y también en humanos. Algo que supone un serio problema porque genera bacterias multirresistentes a antibióticos y que preocupa a las autoridades nacionales, Europeas e internacionales. Tanto es así que en 2014 el gobierno puso en marcha un plan para tratar de reducir la prescripción de antibióticos en salud humana y animal.

En el caso de los animales de producción los antibióticos se han venido utilizando como una medida preventiva para evitar que enfermen, se trata de un método eficaz para optimizar el crecimiento. Si el  animal enferma ve ralentizado su desarrollo y supone tiempo y dinero para los ganaderos, es lo que se denomina “uso de antibióticos como promotores del crecimiento” y que en ocasiones es confundido con la administración de hormonas. El tratamiento hormonal para fomentar el crecimiento de animales está totalmente prohibido en Europa, sin embargo, en el documental también se dice que los animales que consumimos están alimentados con piensos “hormonados”. Una gran irresponsabilidad.

¿Entonces comemos carne atiborrada de antibióticos? Pues no. Antes del sacrificio del animal se deja un “tiempo de retiro”. Esto es el tiempo que transcurre desde que se aplica el fármaco hasta que está totalmente metabolizado y eliminado del organismo. Así que en todo caso lo único que puede hallarse en la carne son residuos inocuos de los antibióticos, además, estos fármacos son inestables al calor, así que al ser cocinada la carne también se vuelven inactivos. En todo caso, para que esto no suceda existen controles antes y después del sacrificio.

La transferencia de bacterias resistentes a antibióticos a través de la cadena alimentaria por el sobreuso de antibióticos es un tema serio, pero no es la única vía. Estas bacterias se forman y diseminan también en el propio suelo, ya que los antibióticos se añaden al pienso de los animales. Además, el abuso en la prescripción para la salud humana supone otro problema, pero claro, todo esto es muy diferente a decir que comemos carne llena de antibióticos. En fin, nada que ver con la realidad o el problema en sí, así que imagínate que lejos están algunos de proponer soluciones para los problemas reales.  Seguramente es porque explicar la verdad no vende lo mismo que  asustar al personal.

Por cierto, el uso de antibióticos también está permitido en la ganadería ecológica, como no podía ser de otra manera. Eso tampoco se dijo.

Producción intensiva, ¿es necesaria?

Independientemente de la manipulación y errores cometidos en el programa, las imágenes del interior de la granja son lamentables y a muchos les habrá hecho plantearse esto del consumo de carne. Las condiciones de las explotaciones intensivas son mejorables, no cabe duda. Aunque la legislación sobre bienestar animal en granjas exige no ocasionar sufrimiento innecesario a los animales está claro que no siempre se cumple,  o no se puede cumplir en las condiciones actuales. Es un tema delicado que nos hace mirar para otro lado constantemente.

Lo cierto es que no podemos ser hipócritas. Si queremos consumir carne al ritmo al que se hace en los países desarrollados, y España es uno que destaca por un elevado consumo de carne, sobre todo procesada, la menos saludable, pues esto es lo que tenemos: producción intensiva con animales hacinados en granjas y en condiciones de vida más que discutibles. Creer que podemos comer carne seis o siete días a la semana y tener a la mayoría de animales de producción viviendo plácidamente en verdes praderas y felices de la muerte (sarcasmo) es de ser bastante ingenuos.

Deberíamos de plantearnos a nivel individual si el elevado consumo de carne actual y

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Lo que más nos gusta a los españoles

futuro (sobre todo pensando en países que vienen pisando fuerte, China por ejemplo) es posible. ¿Crees que es necesario este consumo para gozar de una buena salud? ¿O quizás responde más a un elemento cultural? Comer carne con frecuencia es algo que tiene también que ver con mostrar nuestro estatus social, al igual que tener un buen coche o una gran casa. Sino que se lo digan a nuestros abuelos.

En cuanto a si es saludable, lo tenemos claro. Las instituciones sanitarias aconsejan reducir el consumo de carne, especialmente roja y procesada (fiambres y embutidos) y tener una dieta abundante en productos vegetales. La evidencia científica así nos los indica.

Otra cuestión es si tendría un impacto beneficioso para el medio ambiente reducir el consumo de carne. La respuesta es que sí. Cultivar alimentos vegetales que van a ser ingeridos por animales con el fin de producir proteína animal es mucho menos eficiente que consumir proteína de origen vegetal directamente. Se estima que el impacto medioambiental de producir 1 kg de carne de ternera comestible equivale a la producción de 20 kg de proteína vegetal.

Producción ecológica, ¿es mejor?

Existen dudas a la hora de afirmar si la agricultura y ganadería ecológicas tienen un menor impacto medioambiental que las convencionales. El uso de una menor energía y emisión de gases contaminantes por unidad de área tiene como contraposición un mayor impacto por cantidad de producto final producido. Parece que cuando se trata de pequeñas explotaciones los datos favorecen la practica ecológica, mientras que en grandes extensiones los costes medioambientales son menores en producción convencional. Depende de múltiples factores y a día de hoy parece que la producción ecológica no tiene necesariamente un menor impacto medioambiental en comparación con la convencional.

Conclusión

Las imágenes de los animales en estado lamentable mostrados en el programa “Salvados” ponen en evidencia algo que no queremos ver, es la cara amarga de la producción intensiva de animales. Ahora bien, pensar que eso representa la norma de lo que ocurre en el sector ganadero creo que es un error,  y lo más grave, tratar de hacernos creer que animales enfermos pasan a la cadena alimentaria y acaban en nuestros platos no tiene palabras, no es periodismo, es justo lo contrario.

No estamos ingiriendo antibióticos con la carne, pero se abusa de ellos tanto en la prescripción para humanos como para animales y esto genera un problema de salud pública. No estaría de más hacer un programa serio sobre el problema de la proliferación de bacterias resistentes a antibióticos, sería mucho más útil que dar espacio a contadores de cuentos de terror o entrevistar a representantes políticos irresponsables diciendo estupideces que fomentan el alarmismo sin sentido.

¿Queremos contribuir al bienestar animal y a mejorar nuestra salud a través de una alimentación más sostenible y saludable? Eso pasa por reducir el consumo de alimentos de origen animal, no hay otra opción.


 

Imagen principal: flickr

Referencias 

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LECHES ANIMALES O “LECHES” VEGETALES

La alimentación es un asunto que parece cada día complicarse más, no faltan las opiniones contrapuestas en multitud de asuntos. Si eres de los que te interesas por la temática alimentaria puedes llegar a enloquecer, y es que no es de extrañar que alimentos o tendencias considerados saludables en tiempos pasados hoy ya no lo sean tanto y viceversa.  Depende de la fuente consultada, y por supuesto de si existe algún interés detrás de quien responde.

Lo cierto es que nuestras elecciones a la hora de comer (comprar) están basadas en nuestro gustos personales y experiencias, pero, no nos engañemos, también en este ámbito nuestras decisiones suelen estar condicionadas en gran parte por modas y marketing, aunque no seamos del todo conscientes de ello.

Hoy te voy a hablar de un asunto que habitualmente se plantea con una pregunta de respuesta binaria, frecuentemente mal enfocada, y que no sirve para otra cosa que para etiquetar tendencias e incluso a personas: ¿qué es mejor tomar, leche animal o “leche” vegetal?

¿Blanco y en botella? Puede no ser leche

milk-1887234_1280He venido entrecomillando la palabra leche para resaltar que esta denominación es incorrecta cuando hace referencia a una bebida de origen vegetal. En una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea se prohibió el uso de la palabra  “leche” para la venta de productos puramente vegetales, sobretodo porque originaba confusión entre los consumidores. De esta manera el término leche ha quedado reservado únicamente para aquellas bebidas de origen animal, mientras que las vegetales han pasado a denominarse como lo que son: bebidas vegetales.

Algunos datos

El consumo de leche de vaca en España ha pasado de los 98 litros  por persona y año en 2006 a los 73 litros en 2016 (datos del MAPAMA). Algunas de las principales empresas del sector láctico han creado su propia linea de bebidas vegetales y no paran de innovar con una mayor oferta. La tendencia parece clara, seguirá aumentando el consumo de estas bebidas en detrimento de la leche de vaca, al menos hasta que el mayor precio en las vegetales suponga una barrera. Hoy podemos encontrar productos a base soja, frutos secos (almendra, avellanas, etc), cereales (arroz, quinoa, mijo) y fruta (coco), otras como la elaborada a base de guisantes están al llegar. Tenemos bebidas vegetales con o sin azúcares añadidos, fortificadas con vitaminas y minerales, de sabores y también ecológicas.

Para que puedas ver a simple vista algunas de las principales diferencias entre la leche de vaca y las bebidas vegetales he hecho un cuadro donde comparo el contenido en nutrientes de 100 mililitros de leche de vaca semidesnatada (genérica) con algunas bebidas vegetales.

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Tanto la leche como las bebidas vegetales son productos con un contenido en agua de aproximadamente un 90%. Ahora bien,  las bebidas vegetales son producidas a partir del triturado y filtrado de una materia prima y la adición de agua, es habitual incluir azúcares, grasas vegetales y aditivos, por lo que es importante comprobar que cantidad real de materia prima contiene el producto que adquirimos. En las bebidas de

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Ingredientes de una bebida de almendras

almendra el contenido final en este fruto seco suele estar entre el 2% y el 4% para la mayoría de marcas. Aunque más complicado, puedes encontrar algún fabricante que incluye hasta un 7% de almendras en su formulación. En cambio, en el resto de bebidas vegetales el contenido de la materia prima suele estar entre el 11 y el 15% del producto final.

¿Cómo vamos de proteínas?

La leche posee proteínas que comúnmente son denominadas como de un “alto valor biológico” -seguro que habrás oído hablar de la caseína y la proteína de suero-. Traducido, esto quiere decir que la proteína en cuestión contiene todos los aminoácidos (unidades básicas que la forman) esenciales para el ser humano y en cantidades adecuadas, además de que la absorción en el intestino y su aprovechamiento para la síntesis de proteína endógena son elevados.

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El tofu se obtiene gracias a la coagulación de la leche de soja

Algo similar podemos decir de la proteína de la soja, esta legumbre posee todos los aminoácidos esenciales y es primera elección como fuente de proteína para  quienes optan por una alimentación vegetariana.  En su contra tenemos que la digestibilidad de la proteína de soja y del resto proveniente de legumbres es menor. Esto sucede por las interacciones entre los aminoácidos y otros componentes intrínsecos del propio alimento que dificultan los procesos de digestión, pero no hay que alarmarse. El efecto negativo de estos “antinutrientes” se ve reducido a medida que la materia prima es sometida a un mayor tratamiento de calor (cocinado) y procesado (generalmente por la industria).

Muy diferente es hablar de la calidad proteica del resto de bebidas vegetales a base de almendra, arroz, avena o coco. Además de que son deficitarias en algunos de los aminoácidos esenciales su contenido total  proteico es simbólico. Este es un aspecto que no debería preocuparnos salvo si seguimos una alimentación vegana, ya que en ese caso  no estaría de más tomar una bebida vegetal con una proteína completa, como es la de soja, que nos facilite cubrir las necesidades proteicas diarias.

Calorías y grasas, ¿muchas o pocas?

Tanto la leche de vaca semidesnatada como las bebidas vegetales son alimentos con una baja densidad calórica, entre 40 y 50 kcal por cada 100 mililitros (88 – 110 kcal por vaso) para la mayoría de productos. Dentro de las listadas destaca por abajo la bebida de coco Alpro, con un contenido en calorías de tan solo 20 kcal por cada 100 mililitros, algo que va forzosamente unido a su también bajo contenido en grasa, hidratos de carbono y proteínas. Esta bebida también contiene arroz, algo que debería de indicarse de una manera más clara en el envase.

No existen grandes diferencias en el contenido total de grasa entre la leche semidesnatada y la mayoría de bebidas vegetales. Solo la bebida de almendras de Almendrola es ligeramente superior, pero no es una cualidad que vaya ligada a todas las bebidas vegetales que tienen como base este fruto seco, sino que tiene que ver con la cantidad de materia prima empleada y con la adición de agentes emulsionantes, como la lecitina de girasol, un tipo de grasa.

La fracción grasa de la leche de vaca se caracteriza por estar formada principalmente por ácidos grasos saturados, un aspecto solo comparable a los 0.9 gramos por cada 100 mililitros que posee la bebida de coco Alpro. El resto de bebidas vegetales contienen básicamente grasa de tipo poliinsaturada, algo que también ha llevado a incrementar su consumo en búsqueda de una alimentación más saludable.

coconut-milk-1623611_640Coco, palma y cacao son las principales y casi únicas fuentes vegetales de grasas saturadas. Si leíste esta entrada sabrás que no toda la grasa saturada es igual, y que hay diversos aspectos que diferencian unas grasas (saturadas) de otras:

  • La longitud de la cadena (número de átomos de carbono) del ácido graso.
  • La posición que los ácidos grasos ocupan dentro de la estructura del triglicérido.
  • El procesado o tratamiento de la grasa y,
  • quizás lo más importante: la matriz general (alimento) en el que se hallan.

Factores todos que influyen en el valor nutricional y el metabolismo de la grasa en cuestión, más allá del número de insaturaciones.  Es un tema con muchas aristas, así que hoy vamos a pasar de puntillas por el tedioso asunto de las grasas saturadas y su relación con la enfermedad cardiovascular. Solo destacar algo, y es que desde mi punto de vista no tiene sentido alguno seguir recomendando de manera generalizada el consumo de productos lácteos 100% desnatados, sobre todo si ello implica aumentar la ingesta de productos con un mayor contenido en azúcares simples.

Hablemos del azúcar

Hoy en día existe una gran variedad de bebidas vegetales sin azúcares añadidos y los fabricantes suelen indicarlo claramente en el envase. Las bebidas de arroz presentan un contenido natural en azúcares superior al resto, lo que las suele hacer más agradables y evita que sean endulzadas. En las leches de soja en cambio es casi una norma la adición de azúcares para que resulten más palatables.

El azúcar añadido o ya presente no debería preocuparnos en absoluto mientras no supere los 5 gramos por cada 100 mililitros. Sabiendo esto también deberíamos de tener en cuenta la frecuencia con la que tomamos la bebida elegida y tratar de buscar un equilibrio entre sabor y cantidad de azúcar, especialmente sí la elección va a formar parte de nuestra alimentación habitual.

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Imagen: Giphy

Si consumes a diario leche o bebida vegetal y eres de los que necesitas añadir azúcar, cacao soluble comercial o algún invento similar; o bien precisas que tu bebida vegetal tenga un contenido en azúcares entorno a los 10 gramos por cada 100 mililítros  para que te resulte tragable, quizás en ese caso tu tolerancia al dulce sea algo elevada y deberías de considerar buscar otras opciones. Un dietista-nutricionista puede ayudarte a escoger alternativas que se adapten a tus necesidades y gustos y sean a la vez más saludables.

Leche y salud de los huesos

La leche de vaca es un alimento que ha sido y sigue siendo muy recomendado por su gran aporte en nutrientes. Su consumo se asocia con la salud ósea debido a su contenido en calcio, vitamina D (muchas leches están además enriquecidas con esta y otras vitaminas), fósforo y pequeñas cantidades de magnesio. Estos dos últimos minerales, fósforo y magnesio, se encuentran también formando parte esencial de los huesos junto con el calcio. La vitamina D por su lado es una prohormona con la función de modular el metabolismo del calcio y aumentar la absorción de fósforo en el intestino.

La densidad mineral ósea es un parámetro utilizado para valorar la salud de nuestros huesos y la posibilidad de padecer osteoporosis u osteopenia. A favor de la leche de vaca juega el ratio calcio/fósforo de su composición (1.5:1), siendo este uno de los factores que facilitan la asimilación de estos minerales por el tejido óseo. La presencia de lactosa, un disacárido que sólo se encuentra en la leche de los mamíferos también afecta de manera positiva a la absorción de calcio en el intestino.

El consumo de lácteos ayuda a conseguir mayores picos de densidad ósea, aunque curiosamente su consumo no se relaciona con un menor riesgo de fracturas en la edad adulta. Posiblemente se debe a que la salud de nuestros huesos depende también de otros factores dietéticos y ambientales. La vitamina k parece tener un importante rol en la formación de los huesos, sin embargo sus fuentes alimentarias no son en este caso los productos lácteos, sino vegetales de hoja verde. Hay otros aspectos de la dieta que pueden afectar de manera negativa al tejido óseo y que son objeto de estudio, como un exceso de vitamina A y al parecer un consumo excesivo de proteína, algo de lo que no hay conclusiones claras todavía. Lo que si tiene un papel clave es el ejercicio físico, un factor imprescindible para fijar el calcio en nuestros huesos y mantener la fuerza muscular (menor riesgo de caídas) en edades avanzadas.

La leche también contiene cantidades nada despreciables de potasio (166 mg / 100 mL).

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Yo sólo veo potasio

Este es otro mineral imprescindible para el organismo que debemos obtener a través de la alimentación. Una ingesta elevada de potasio y reducida en sodio (sal) parece tener un efecto protector frente a la hipertensión primaria, además, se cree que una ingesta adecuada pueden contribuir a evitar la pérdida de masa ósea a través de diferentes mecanismos. El contenido en potasio de la leche solo es comparable al de la mayoría de bebidas a base de soja, algo de lo que escasean el resto de bebidas vegetales.

En el cuadro se puede ver como muchas de las bebidas vegetales están enriquecidas con calcio y vitamina D. La industria alimentaria añade vitaminas y minerales a estos productos en un esfuerzo por aumentar su valor nutricional y asemejarlo al de la leche de vaca. Si la bebida vegetal va a formar parte de nuestra alimentación habitual en sustitución de la leche y derivados es importante que este fortificada con estos nutrientes.

La suplementación de la bebida vegetal con vitamina B12 es un factor a tener en cuenta si hemos decidido llevar una alimentación vegana, es decir, prescindiendo de alimentos de origen animal y derivados como huevo y lácteos*. No son muchas las bebidas vegetales que la contienen y es el único nutriente del que debemos preocuparnos sí o sí siempre y cuando nos inclinemos por este tipo de opción dietética.

Leche de vaca y cáncer ¿Qué hay de cierto?

El consumo de leche animal ha venido ganando críticos en los últimos tiempos por varios motivos. La cada vez mayor preocupación por la sostenibilidad de los procesos de cows-1029077_640producción y las cuestiones éticas entorno al bienestar animal han sido algunas de las razones, pero también su consumo ha sido vinculado con diversos problemas para la salud, el más importante el cáncer. Seguro que en alguna ocasión te han llegado noticias de este tipo a través de redes sociales o por comentarios de otras personas, además, en un tono realmente alarmante, pero ¿debemos de creer todo lo que oímos y leemos?

Lo cierto es que existen estudios científicos que sí indican con cierta fuerza una relación entre el consumo de leche y un aumento en el riesgo de padecer cáncer (sólo) de próstata. Hay estudios a favor de esta relación y otros en contra. El principal elemento que da sentido a este vínculo ha sido los factores de crecimiento insulínico (a partir de ahora IGFs). Los IGFs son proteínas que actúan como señales (hormonas) en nuestro cuerpo promoviendo el desarrollo muscular y óseo, la síntesis proteica y la proliferación celular de diversos tejidos. Su síntesis está a su vez regulada por otra proteína humana con una función anabólica fundamental, la hormona del crecimiento.

A día de hoy sabemos que el consumo de leche y derivados (queso, productos fermentados) aumenta los niveles de determinados IGFs circulantes en sangre, y al parecer existe una asociación entre niveles elevados de algunas de estas hormonas y un mayor riesgo de padecer cáncer de próstata. Esta asociación ha sido vista en estudios de laboratorio con cultivos celulares, también con ratas y finalmente en estudios con humanos.

En la literatura científica encontramos estudios con conclusiones discordantes. Este afirma que los lácteos son beneficiosos y su consumo se asocia con una menor mortalidad por enfermedad cardiovascular y cáncer en general; por otro lado, esta revisión de metanálisis concluye que el consumo de lácteos constituye una protección frente a la obesidad infantil, la diabetes tipo 2 (sobre todo con productos fermentados y queso) y algunos tipos de cáncer, y añade que la posible vinculación con el cáncer de próstata no es consistente. Sin embargo, esta otra revisión sostiene que existe una clara asociación IGFs-cáncer de próstata a medida que aumenta el consumo de leche y derivados.

Estos resultados contradictorios se deben en parte a que la leche es sin duda uno de los alimentos más estudiados y también más complejos en su composición. Aun así hay que tener en cuenta que hablamos de una correlación entre el consumo de lácteos y  el riesgo de cáncer de próstata y no de una relación clara causa-efecto. Pueden haber más factores dietéticos y ambientales no considerados que afecten a los resultados, también estos varian entre estudios con diferentes poblaciones.

Mil y una razones para… ¿no tomar leche?

En internet encontraras material de sobra que pone a la leche como uno de los siete males bíblicos. Muy a mi pesar aquí os dejo un video como ejemplo, por si queréis perder el tiempo (no os lo recomiendo, ya lo he hecho yo). Inquietante ¿verdad? El número de afirmaciones sin fundamento que se dicen no es poco.

Tras visualizarlo me viene a la mente una idea lanzada en 2013 por Alberto Brandolini, un programador italiano que alcanzó cierta relevancia al formular en una charla lo que él denominó el “Principio de asimetría de la chorrada”. Su idea se resume textualmente en el siguiente postulado:

 “La cantidad de energía necesaria para refutar una estupidez (chorrada, trola o superchería) es un orden de magnitud mayor que para producirla”.

Como podrás deducir no voy a tratar de refutar todo lo dicho en el vídeo, en parte ya lo he hecho en esta entrada, además, sería muy largo y tedioso, aunque sí hay algo que me gustaría comentar por repetido y absurdo, es lo siguiente: “somos los únicos mamíferos que beben leche de otra especie tras la infancia”. No estoy del todo seguro de si esa afirmación es cierta, pero lo que sí es cierto es que somos la única especie que cocina, practica la agricultura, la ganadería, avanza en conocimiento, crea sociedades altamente complejas y un infinito etcétera de cosas, vamos, que somos los únicos capaces de hacer muchas cosas -menudo argumento para recomendar no tomar leche-.

Otro mito: “la leche produce mocos”. Aquí un estudio (revisión), de los varios que hay, desmintiendo que la leche sea la causa de una producción excesiva de mocos en el tracto respiratorio o de asma.

Conclusiones

Aunque  las bebidas vegetales tienden a competir cada vez más con las leches animales y su consumo suele ser intercambiado indistintamente, tanto en el momento del día como en las preparaciones culinarias (café, repostería, etc), no estamos para nada ante alimentos de similares características.

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Existen más fuentes de calcio

El consumo de leche y derivados  no es un grupo de alimentos cuyo consumo sea imprescindible, pero sí son, como has visto, un gran recurso para obtener nutrientes muy importantes para nuestra salud. Respecto a la necesidad de consumir o no un determinado alimento, dos cosas:

  1. Excepto la leche materna (o en su defecto de fórmula) de manera exclusiva durante los 5-6 primeros meses de vida, y como base de la alimentación hasta alcanzar al menos el año, no existe ningún alimento imprescindible.
  2. La idoneidad de consumir o no un alimento desde el punto de vista nutricional y de salud depende del patrón alimentario y de aspectos personales y fisiológicos.

Si consumes lácteos habitualmente y te gustan no tienes por qué dejar de hacerlo, pero ten en cuenta que no son la única fuente de calcio o vitamina D dietética. Hablar de lácteos es hablar también de un sinfín de productos, muchos de los cuales no aportan todos los nutrientes esperados y sí una buena dosis de azúcares innecesarios y otros elementos poco recomendables.

La virtud está en el término medio, y en esa línea La Escuela de Salud Pública de Harvard recomienda no superar las dos raciones de lácteos al día, lo que sería equivalente a dos vasos de leche, o 4 yogures, o unos 100 gramos de queso semicurado.

Si nuestra elección es consumir una bebida vegetal a diario es conveniente elegir, de entre todas las opciones, aquella que, además de resultarnos agradable, sea la más adecuada y complementaria para nuestro patrón de alimentación. Los numerosos nutrientes que contiene la leche pueden ser obtenidos a través de otros alimentos, la mayoría de origen vegetal, además de pescados azules y huevos que también serían una buena alternativa para complementar.

P.D.: si te ha gustado el postulado del “Principio de asimetría de la chorrada” tienes una iniciativa muy cómica en esta web. En ella sus creadores otorgan de manera simbólica y con el nombre de Brandolini unos premios a los mejores disparates pseudocientíficos de la red.

*Las personas ovo-lacto-vegetarianas también debe suplementarse con vitamina B12 ya que es realmente difícil obtener cantidades suficientes de esta vitamina con el consumo de huevos y  lácteos.

Referencias

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¿QUÉ ES UN DIETISTA-NUTRICIONISTA Y QUÉ NO LO ES?

Con motivo de la celebración del Día Mundial del Dietista-Nutricionista el próximo 24 de noviembre (#DMDN #QuéesunDN), muchos compañeros de profesión estamos explicando desde  nuestros respectivos blogs qué es un dietista-nutricionista y de qué manera este profesional sanitario está contribuyendo a mejorar la salud desde diferentes ámbitos de trabajo. Presentación de la campaña aquí: www.diamundialdietistanutricionista.org

La visión que muchas personas tienen de un dietista-nutricionista suele reducirse a menudo a la del “dietista que hace dietas” para la pérdida de peso, pero ésta es solamente una de las muchas competencias que tiene un dietista-nutricionista que desarrolla su profesión dentro del ámbito clínico. Además de ese, existen otros muchos sectores en los que podemos desarrollar nuestra profesión. Los más importantes serían los siguientes:

  • Dietista-Nutricionista en el ámbito comunitario o de la Salud Pública. Actúa sobre la población en general, desarrollando y participando en estudios, guías alimentarias, cursos de formación, programas de intervención y de políticas alimentarias.
  • Dietista-Nutricionsta en el ámbito de la restauración colectiva. Participa en todo el proceso de gestión y organización de servicios de alimentación en comunidades: empresas, guarderías, colegios, hospitales, residencias de la tercera edad, etc.
  • Funciones del Dietista-Nutricionista en la industria alimentaria. Asesora en temas de composición nutricional y coopera con los departamentos de marketing y de I+D+I (innovación de nuevos productos).
  • Dietista-Nutricionista docente. Actúa como formador en centros públicos y privados en los que se imparten conocimientos sobre alimentación, nutrición y salud.
  • Dietista-Nutricionista investigador. Integrado en equipos multidisciplinares participa en la investigación en áreas de alimentación, nutrición y salud.

Quizás una de las figuras más conocidas y también una de las que más intrusismo profesional padece es la del nutricionista deportivo. En el creciente sector del fitness casi cualquiera parece capacitado para dar consejos sobre alimentación, y lo que es más grave, recomendar suplementos dietéticos de dudosa utilidad o seguridad. La nutrición pediátrica es también un campo en el que poco a poco nos empezamos a hacer un hueco, debido en parte a la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil en España (41% en 2015), así como de alergias e intolerancias alimentarias a muy temprana edad.

Tienes mucha más información al respecto en este documento de consenso sobre el perfil de las competencias del titulado universitario en Nutrición Humana y Dietética.

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El DIETISTA-NUTRICIONISTA COMO DIVULGADOR

También es importante destacar la labor de divulgación que muchos profesionales realizan. Desde blogs personales, redes sociales, webs y medios de comunicación de diferente índole y repercusión son muchos los dietistas-nutricionistas que se esfuerzan por divulgar conocimientos sobre nutrición y salud  mediante la creación de contenidos de calidad. En la mayoría de ocasiones es una tarea que se realiza sin ningún tipo de contraprestación a cambio, sin embargo, ayuda a poner el contrapunto a la gran cantidad de desinformación que impera en torno a todo lo que tiene que ver con la alimentación y la salud, especialmente en el mundo digital.

Hay que tener presente que la nutrición es una ciencia, y por tanto su práctica se basa en la evidencia científica actual, mientras que la dietética es la disciplina que transforma los conocimientos sobre nutrición en menús saludables, adaptados a las necesidades fisiológicas y gustos personales.  Por tanto, un dietista-nutricionista es aquel que difunde información, aconseja, pauta dietas y basa su trabajo en la evidencia científica actual, algo que nada tiene que ver con las modas o intereses comerciales.

El DIETISTA-NUTRICIONISTA EN EL ÁMBITO CLÍNICO Y HOSPITALARIO.

Según la European Federation of the Associations of Dietitians (EFAD): “El dietista es una persona cualificada y legalmente reconocida para poder aconsejar una buena alimentación, tanto para grupos de personas o de individuos en buen estado de salud, como de los que necesitan un régimen terapéutico”.  Se podría ampliar añadiendo: teniendo en  cuenta las preferencias personales, socioeconómicas, religiosas y culturales.

clDentro del ámbito clínico, en el que suelo desarrollar mi trabajo, no todo es elaborar dietas para el tratamiento del sobrepeso y de la obesidad. Existe un gran número de patologías que tienen como causa principal una mala alimentación, o bien otras que precisan de cambios dietéticos adecuados para mejorar la sintomatología y la calidad de vida.

Hablamos de patologías tan variadas y actuales como las alergias e intolerancias alimentarias, la diabetes,  el síndrome metabólico, la enfermedad inflamatoria intestinal, el síndrome del intestino irritable,  la disbiosis intestinal, el hígado graso no alcohólico, el reflujo gastroesofágico, diferentes tipos de artritis y un largo etcétera de afecciones que merecen atención especializada desde del consejo y la planificación dietética.

Uno de los principales objetivos del dietista-nutricionista es el de trabajar con sus pacientes y dentro de su comunidad en la  prevención de las enfermedades no transmisibles (ENT), es decir, aquellas de carácter crónico  y que suelen requerir de un tratamiento (farmacológico) de larga duración. El patrón alimentario de una persona juega un papel clave a la hora de incrementar o reducir el riesgo de padecer este tipo de afecciones, que por otro lado son la principal causa de muerte en nuestro país.

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Defunciones por las causas de muerte más comunes en España (INE/MSSSI 2014)

Enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, algunos tipos de cáncer, gota, osteoporosis, insuficiencia renal, y otras muchas; además de la obesidad que contribuye en gran medida a la aparición de las ya mencionadas, son en un alto grado prevenibles mediante unos adecuados hábitos dietéticos.

Dentro del ámbito clínico existen más herramientas, además de la dietoterapia, que pueden ser utilizadas para mejorar la alimentación de una persona. Uno de los retos al que nos enfrentamos los dietistas-nutricionistas en consulta es el de conseguir involucrar a pacientes y clientes en la mejora de sus hábitos alimentarios, más allá de seguir una dieta temporalmente. Facilitar el empoderamiento personal es el camino más seguro para la mejora del estado de salud, existiendo múltiples herramientas para ello, sin embargo, suele ser el camino más largo y difícil, también para el profesional de la salud que trata de fomentarlo.

EL DIETISTA-NUTRICIONISTA EN HOSPITALES. UN PROFESIONAL DESAPROVECHADO.

DDDentro del ámbito hospitalario la figura del dietista-nutricionista cobra una vital importancia, pudiendo desarrollar su trabajo tanto en unidades de hospitalización como en consultas externas y de atención primaria. En las unidades de hospitalización la valoración del estado nutricional de los pacientes es clave, así como el desarrollo de planes de intervención personalizados en base a las necesidades nutricionales y la patología. Por desgracia, la presencia de dietistas-nutricionistas en el Sistema Nacional de salud es algo casi anecdótico a día de hoy. En España uno de cada cuatro pacientes hospitalizados está en riesgo de desnutrición o desnutrido.

Es un tema latente el de la ausencia de dietistas en la Sanidad Pública, ya que supondría un beneficio en términos de salud para los ciudadanos si pudiesen acceder a este tipo de profesional sanitario. Además, tendría una repercusión positiva en el gasto sanitario, al generar un ahorro para el sistema y por tanto para los contribuyentes.

Siendo la alimentación algo tan determinante para la salud y el dietista-nutricionista el profesional sanitario especializado, ¿por qué no está en la Sanidad Pública? Es una pregunta difícil de contestar, pero lo que es seguro es que el intrusismo profesional es una de las razones más importantes. Un intrusismo realizado tanto por personas sin formación en salud como por otros profesionales sanitarios y médicos.

EL INTRUSISMO SANITARIO: ESTAFA Y PELIGRO PARA LA SALUD

Un dietista-nutricionista es un profesional sanitario que debe de estar en posesión del título universitario de diplomado (o  graduado) en Nutrición Humana y Dietética. En este sentido, comprobar que un profesional  que ejerce en consulta  posee el número de colegiado correspondiente es una garantía.

La ley 44/2003 de 21 de noviembre sobre ordenación de las profesiones sanitarias define a los dietistas-nutricionistas como los titulados universitarios competentes profesionalmente que, “desarrollan actividades orientadas a la alimentación de la persona o de grupos de personas, adecuadas a las necesidades fisiológicas y, en su caso, patológicas de las mismas, y de acuerdo con los principios de prevención y salud pública”.

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¿QUÉ NO ES UN DIETISTA-NUTRICIONISTA?

Para explicar que es un dietista-nutricionista desde un punto de vista práctico creo que sería muy útil dar pistas que nos ayuden a saber cuando estamos frente a alguien que no lo es, con el fin de evitar caer en manos de personas a las que les importa muy poco nuestra salud y no tienen mayor interés que el puramente mercantil. Un dietista-nutricionista no es quien:

  • Te entrega una dieta de “cajón” al instante sin haber realizado una historia clínica y dietética y sin haber valorado tus necesidades nutricionales y preferencias personales.
  • No basa sus recomendaciones y pautas dietéticas en alimentos que podemos encontrar en cualquier supermercado.
  • Se autodenomina “experto en nutrición”, “coach nutricional” o términos similares, sin estar en posesión del título que habilita para ejercer.
  • Fundamenta sus recomendaciones en premisas como el “a mí me funciona”, o en experiencias personales de auto sanación o mejora de la salud.
  • Condiciona la consulta (inicialmente “gratis”) a la compra de productos o suplementos.

Un Dietista-Nutricionista tampoco es aquel profesional sanitario o médico que aun prescribiendo dietas de diverso origen no está en posesión del título de Dietista-Nutricionista.

Conclusión

Si crees que necesitas introducir cualquier cambio importante en tu alimentación por motivos de salud o de otra índole acude a un dietista-nutricionista colegiado. Hoy en día existen muchas fuentes de información disponibles en asuntos de nutrición y salud, pero detectar cuál es fiable resulta complejo, y mucho más saber si se ajustará a tus necesidades y objetivos. Con un profesional cualificado te ahorraras dinero y tu salud no correrá riesgos.


 

Si los médicos de hoy no se convierten en los nutricionistas de mañana, los nutricionistas de hoy serán los médicos del mañana”.

Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina en 1912

 

Centros escolares, máquinas expendedoras y seguridad alimentaria

Recientemente han aparecido en prensa artículos acerca de la prohibición por parte de algunas comunidades autónomas de la venta de comida “basura” en las máquinas de vending situadas en centros educativos. La ley de Seguridad Alimentaria 17/2011 ya obligaba a las administraciones competentes en materia de educación de las comunidades autónomas a implantar este tipo de medidas con el fin de luchar contra la obesidad. En concreto, en el artículo 40, se declaraban los centros escolares como espacios libres de publicidad de alimentos y se obligaba a eliminar de los comedores, cantinas y máquinas expendedoras los alimentos y bebidas con un alto contenido en ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal y azúcares.

El problema radica en que la ley es un tanto ambigua a la hora de calificar los tipos de centros donde debería ser de obligada aplicación. En el documento de consenso previo a la aprobación de la ley se hablaba de centros educativos, es decir, enseñanza obligatoria y no obligatoria, incluyendo tanto los institutos donde solo se imparte bachillerato y/o FP como los centros universitarios; mientras que en la ley aprobada finalmente en julio de 2011 se habla siempre de escuelas infantiles y centros escolares, entendiéndose por estos últimos aquellos donde se imparten enseñanzas de carácter obligatorio (hasta la ESO). Hablé de ello en esta entrada.

Ante la confusión creada hay que decir que, si los centros de educación infantil, primaria y educación secundaria obligatoria no han aplicado la ley, eliminando de su oferta los alimentos y menús que no cumplan con la legislación, pueden -y deberían- ser sancionados económicamente.

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Imagen: wikimedia commons (by Zorro 2212)

El hecho de que la ley 17/2011 excluya, aparentemente, a los institutos y centros universitarios, deja al libre albedrío de las comunidades autónomas el aplicar  la legislación en estos centros mediante una regulación específica, repartiéndose así entre administración general y autonómica las posibles críticas que los “estrictos” cambios pueden traer por parte del público y de empresas privadas interesadas.

Creo que deberíamos ser conscientes de la importancia que tiene que la legislación en materia de nutrición y seguridad alimentaria se cumpla en los centros donde comen y pasan gran parte del día los menores de edad. Entender y apoyar este tipo de medidas es necesario, ya que ponen el contrapunto a la desprotección de los mas jóvenes ante el marketing alimentario. Es una situación que está siendo regulada de manera muy estricta en países de nuestro entorno.

Este tipo de medidas no son nuevas. El origen se remonta al año 2005, cuando el Ministerio de Sanidad y Consumo puso en marcha la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) con el objetivo de mejorar los hábitos alimentarios en la etapa infantil.

Según los datos que arroja el Estudio de Vigilancia del Crecimiento, Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España (Estudio Aladino 2015) llevado a cabo entre 10.899 escolares de 6 a 9 años de edad, la prevalencia de sobrepeso fue del 23.2% y la prevalencia de obesidad del 18.1%. Estas cifras fueron obtenidas de la comparación de las muestras recogidas con los estándares de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque los resultados son ligeramente mejores que los recogidos en 2011 aún queda mucho por hacer. Habrá que esperar futuros estudios para comprobar si las políticas actuales en materia de salud y nutrición dan su resultado.

 

HIDRATACIÓN ¿NECESITO BEBER 8 VASOS DE AGUA AL DÍA?

La hidratación es en época estival uno de los temas más recurrentes en los medios de comunicación y secciones de bienestar de periódicos digitales. Junto con las noticias acerca de las recomendaciones para tomar el sol o de cuál es la temperatura adecuada para el aire acondicionado lo de ingerir líquidos se ha convertido en digno de una canción veraniega. El asunto del que va esta entrada, el de la hidratación, aun tratándose de un tema de salud pública no deja de ser abordado frecuentemente de una manera banal o incluso con fines comerciales. Compañías de agua envasada, de refrescos o de zumos aprovechan el tirón que les proporciona la subida del mercurio en verano para aumentar sus ventas  y “hacer el agosto”.

Vamos a ver qué hay de verdad en las recomendaciones que solemos escuchar acerca del consumo de líquidos, especialmente cuando llega la época de cambiar el asfalto por la alberca. En esta entrada comentaré también algunos aspectos de la hidratación a tener en cuenta cuando practicamos deporte.   Sigue leyendo “HIDRATACIÓN ¿NECESITO BEBER 8 VASOS DE AGUA AL DÍA?”

LA ALIMENTACIÓN DEL FUTURO. MITOS Y TIMOS

En los últimos días he recibido, a través de diferentes vías, la campaña de lanzamiento en España de un producto dietético que está despertando cierto interés entre el público target. Hablo de MANA Drink, un producto que viene a ocupar en el mercado un espacio entre los sustitutos de comida. En este caso se trata de una bebida que se puede adquirir, bien en versión líquida lista para tomar, o en polvo para diluir. De momento (y me atrevería a decir que para siempre) únicamente está disponible a través de la web oficial de la marca. Lejos de ser un producto innovador en su concepto, sí es original en lo que a la campaña de marketing y público al que está destinado se refiere.Sigue leyendo “LA ALIMENTACIÓN DEL FUTURO. MITOS Y TIMOS”