¿QUÉ ES UN DIETISTA-NUTRICIONISTA Y QUÉ NO LO ES?

Con motivo de la celebración del Día Mundial del Dietista-Nutricionista el próximo 24 de noviembre (#DMDN #QuéesunDN), muchos compañeros de profesión estamos explicando desde  nuestros respectivos blogs qué es un dietista-nutricionista y de qué manera este profesional sanitario está contribuyendo a mejorar la salud desde diferentes ámbitos de trabajo. Presentación de la campaña aquí: www.diamundialdietistanutricionista.org

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Centros escolares, máquinas expendedoras y seguridad alimentaria

Recientemente han aparecido en prensa artículos acerca de la prohibición por parte de algunas comunidades autónomas de la venta de comida “basura” en las máquinas de vending situadas en centros educativos. La ley de Seguridad Alimentaria 17/2011 ya obligaba a las administraciones competentes en materia de educación de las comunidades autónomas a implantar este tipo de medidas con el fin de luchar contra la obesidad. En concreto, en el artículo 40, se declaraban los centros escolares como espacios libres de publicidad de alimentos y se obligaba a eliminar de los comedores, cantinas y máquinas expendedoras los alimentos y bebidas con un alto contenido en ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans, sal y azúcares.

El problema radica en que la ley es un tanto ambigua a la hora de calificar los tipos de centros donde debería ser de obligada aplicación. En el documento de consenso previo a la aprobación de la ley se hablaba de centros educativos, es decir, enseñanza obligatoria y no obligatoria, incluyendo tanto los institutos donde solo se imparte bachillerato y/o FP como los centros universitarios; mientras que en la ley aprobada finalmente en julio de 2011 se habla siempre de escuelas infantiles y centros escolares, entendiéndose por estos últimos aquellos donde se imparten enseñanzas de carácter obligatorio (hasta la ESO). Hablé de ello en esta entrada.

Ante la confusión creada hay que decir que, si los centros de educación infantil, primaria y educación secundaria obligatoria no han aplicado la ley, eliminando de su oferta los alimentos y menús que no cumplan con la legislación, pueden -y deberían- ser sancionados económicamente.

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Imagen: wikimedia commons (by Zorro 2212)

El hecho de que la ley 17/2011 excluya, aparentemente, a los institutos y centros universitarios, deja al libre albedrío de las comunidades autónomas el aplicar  la legislación en estos centros mediante una regulación específica, repartiéndose así entre administración general y autonómica las posibles críticas que los “estrictos” cambios pueden traer por parte del público y de empresas privadas interesadas.

Creo que deberíamos ser conscientes de la importancia que tiene que la legislación en materia de nutrición y seguridad alimentaria se cumpla en los centros donde comen y pasan gran parte del día los menores de edad. Entender y apoyar este tipo de medidas es necesario, ya que ponen el contrapunto a la desprotección de los mas jóvenes ante el marketing alimentario. Es una situación que está siendo regulada de manera muy estricta en países de nuestro entorno.

Este tipo de medidas no son nuevas. El origen se remonta al año 2005, cuando el Ministerio de Sanidad y Consumo puso en marcha la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) con el objetivo de mejorar los hábitos alimentarios en la etapa infantil.

Según los datos que arroja el Estudio de Vigilancia del Crecimiento, Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España (Estudio Aladino 2015) llevado a cabo entre 10.899 escolares de 6 a 9 años de edad, la prevalencia de sobrepeso fue del 23.2% y la prevalencia de obesidad del 18.1%. Estas cifras fueron obtenidas de la comparación de las muestras recogidas con los estándares de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque los resultados son ligeramente mejores que los recogidos en 2011 aún queda mucho por hacer. Habrá que esperar futuros estudios para comprobar si las políticas actuales en materia de salud y nutrición dan su resultado.

 

HIDRATACIÓN ¿NECESITO BEBER 8 VASOS DE AGUA AL DÍA?

La hidratación es en época estival uno de los temas más recurrentes en los medios de comunicación y secciones de bienestar de periódicos digitales. Junto con las noticias acerca de las recomendaciones para tomar el sol o de cuál es la temperatura adecuada para el aire acondicionado lo de ingerir líquidos se ha convertido en digno de una canción veraniega. El asunto del que va esta entrada, el de la hidratación, aun tratándose de un tema de salud pública no deja de ser abordado frecuentemente de una manera banal o incluso con fines comerciales. Compañías de agua envasada, de refrescos o de zumos aprovechan el tirón que les proporciona la subida del mercurio en verano para aumentar sus ventas  y “hacer el agosto”.

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LA ALIMENTACIÓN DEL FUTURO. MITOS Y TIMOS

En los últimos días he recibido, a través de diferentes vías, la campaña de lanzamiento en España de un producto dietético que está despertando cierto interés entre el público target. Hablo de MANA Drink, un producto que viene a ocupar en el mercado un espacio entre los sustitutos de comida. En este caso se trata de una bebida que se puede adquirir, bien en versión líquida lista para tomar, o en polvo para diluir. De momento (y me atrevería a decir que para siempre) únicamente está disponible a través de la web oficial de la marca. Lejos de ser un producto innovador en su concepto, sí es original en lo que a la campaña de marketing y público al que está destinado se refiere.Sigue leyendo “LA ALIMENTACIÓN DEL FUTURO. MITOS Y TIMOS”

Conspiraciones y… ¡azúcar!

Pero cómo, ¿qué todavía dudas de la relación entre el azúcar y la obesidad? ¿Crees que una caloría es una caloría y que el exceso de peso se soluciona únicamente con más ejercicio? Déjame que te explique que para nada son lo mismo  10, 20 o 100 calorías provenientes del azúcar que esas mismas calorías obtenidas de una fruta, una patata, pasta, verdura, aceite de oliva o del alimento que imagines. Las consecuencias metabólicas que conlleva la ingesta de azúcar “natural” (cada vez me gusta menos esta palabra) o a través de productos donde se encuentra en cantidades considerables como refrescos, bollería o dulces  -por nombrar solo algunos- son bien diferentes de las que tiene una porción de cualquier alimento con equivalentes calorías. Es habitual referirse al azúcar y a los productos con un elevado contenido en este disacárido como calorías vacías, ya que no nos aportan nutrientes más allá de la energía. Podemos encontrar el azúcar con múltiples formas e infinitas denominaciones, aquí van unas cuantas: azúcar integral, azúcar de caña, miel, glucosa, fructosa, sacarosa, dextrosa, sirope, jarabe de maíz, jarabe de arce, jarabe de agave, jarabe de arroz, néctar. No importa el nombre, sin entrar en detalles sobre química hablamos de lo mismo, y todos son elegibles para ser eliminados de la dieta o, al menos, reducir su consumo lo máximo posible.

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